miércoles, 12 de agosto de 2026

PRIMAVERA BAJO EL BISAURÍN. Agujas de Ballelaza.

En las Agujas de Ballelaza


Orchis ustulata

 

 

PRIMAVERA BAJO EL BISAURÍN.

Arista E a la Agujas de Ballelaza.

¡Ay, la maravilla del Pirineo despertando a la vida! Llegarán tiempos ingratos, áridos hasta el extremo, donde la alta montaña quedará reducida a su versión mineral, despojada de la alba belleza nívea. Tiempos en que la media montaña mostrará solamente prados agostados y resecos, y los bosques bastante tendrán con escapar al riesgo de incendios. Tiempos en que plantas, animales y personas a duras penas se las ingeniarán para resistir el calor y la sequía.

Pero este 30 de mayo la nieve es aun abundante gracias a las nevadas tardías, pese a que la primera ola de calor del año ya haya despejado las solanas. A partir del Bisaurín, el Pirineo se estira hermoso y nevado hacia el este. Precisamente, es a sus laderas a donde nos dirigimos, atraídos por un croquis y una vía que hacía años nos rondaba: las Agujas de Ballelaza.

Pocas veces se muestra el Pirineo tan hermoso como en la primavera y al comienzo del verano. Las praderas junto a Lizara estallan en una floración multicolor, en la que logro distinguir cinco especies de orquídeas, además de jacintos y gencianas. A las seis de la mañana, cuando nos despertamos, el concierto de las aves canoras está en su apogeo. Pero la mañana es todo menos fresca, como augurando el verano tórrido que se  avecina.

La presencia de nieve, abundante en altura, no solo embellece el paisaje sino que plantea incógnitas. Por si las moscas, decidimos aproximar con botas, y porteamos piolet txikito y  crampones articulados. Nunca se sabe, tras la escalada tal vez nos de por subir hasta el Fetas o el Bisaurín.

Arrancamos a patear a las 7:00 desde Lizara (1540 m) y a eso de las 9:00 estamos en la base de la vía. Poco antes de la cabaña de los Forestales, al parecer hay una senda marcada con hitos. Nosotros no la hemos encontrado, pero por pedreras y prados bien pendientes hemos llegado igualmente hasta la base, que es bien visible. Junto a un evidente diedro chimenea a la derecha de una placa característica.

La Arista E a las Agujas de Ballelaza, 350 m, D sup, 10 largos (nosotros la recorreremos en 8) es una vía de Sendero Límite de 2011. Es increíble y digna de elogio la capacidad de esta cordada para escudriñar los más ocultos repliegues de la cordillera en busca de líneas escalables. Disfrutamos un montón de la excursión, de la exploración de un terreno que no conocíamos, de un paisaje que aun parece de alta montaña y de las vistas que la arista nos ofrecía. El Pirineo en primavera es una maravilla.

Pero no nos engañemos. El esfuerzo de búsqueda de los aperturistas es meritorio, y disfrutamos recorriendo terrenos novedosos. Y sin embargo tengo la impresión de que todas estas vías relativamente modernas y que tanta fama han adquirido, para nada llegan a los estándares de lógica y belleza de las grandes clásicas, a las que a menudo la ausencia de parabolts y la exigencia de mayor compromiso están condenando al olvido. Es esta una impresión que últimamente he sentido bastante: pico Fenez, diedro Russel, Makalu a la Aguja de Bachimaña, la pared del Tubo en Panticosa, esta misma arista…

En lo que a esta arista se refiere, llevaremos 12 expreses, la mitad largos, y el material habitual para asegurarse, aunque a decir verdad la vía está tan equipada que apenas es necesario. Tiene algunas secciones bonitas, sobre todo el estético 8º largo, una placa de 40 m de V. Pero en general me ha parecido muy sencilla y discontinua para estar tan asegurada. El paso duro del inicio sale en libre a condición de quitarse la mochila, es un 6ª un tanto ortopédico.

Al final dejaremos los trastes en la base de la vía, y subiremos con una mochila para las botas. Tardaremos 4 h en llegar a la cima de una aguja, desde donde una cuerda fija nos dejará en una brecha. Allí viviremos los momentos más intensos de la jornada. Para acceder al primer rappel habrá que destrepar con mucho cuidado por la grieta entre un voluminoso y pendiente nevero que recubre la pedrera, y el muro de roca que la limita. Uff!

Después, alternando destrepes entre dos rápeles, llegaremos a un gran nevero, y de allí a la pedrera que nos conducirá a la base de la vía.

A las 15:30 estaremos de vuelta en Lizara tras 8h 30 min de actividad y un desnivel de 800-900m.

Una hermosa jornada. Allá donde la nieve acaba de retirarse, la hierba mantiene aun un color blanquecino, falta de clorofila, pero asoman ya flores de narcisos y racimos de prímulas, abriendo paso a la primavera… Más abajo, la floración está en su apogeo, y los arroyos desbordan de alegría. Una hermosa jornada, aunque la escalada no es que sea excepcional.

Patxi Aiaratik 

Un apretón para empezar, 6ª







 

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