martes, 16 de junio de 2026

KALYMNOS 2 Olimpic Wall

En Olimpic Wall
Vista de la tapia

KALYMNOS 2

Olimpic Wall

El mismo día de nuestra llegada a la isla, una vez instalados en nuestro hostal de Masouri y hechas las compras básicas, nos acercamos a las paredes a catar la roca. A cosa de 20-30 min a pata hay unos cuantos sectores, y uno de ellos parece interesante y asequible de grado. Escalaremos 7 largos por placas de caliza gris bastante abrasiva, algunos de ellos en bonitas escaladas de dos largos. El equipamiento es generoso, y el grado, al menos hasta el 6b, parece asequible…

Olimpic Wall, “Lost goat”, 170 m, 6ª, 7 largos.

Un agradable paseo al frescor matinal nos conduce a Txingu y a mí hacia la Pared Olímpica. Salimos de Masouri y seguimos la carretera de la costa (la única) hacia el norte cosa de dos km, siempre con la mole de la vecina isla de Telendos a la vista, en dirección a una característica y vistosa península coronada por restos de murallas bizantinas, Panaghia Kasteli. Atajamos luego hacia una urbanización, y allí nos encontramos con Sonia y Jon, que acaban de llegar en su moto recién alquilada y están encantados con su nuevo juguetito.

Desde el parking nos queda algo menos de una hora de subida por pedregal y garriga florecida, hasta plantarnos en la base de la tapia más elevada y larga de este sector de la isla, Olimpic Wall. Aun hay bastantes chorreras, no queda otra que decantarse por la vía más seca, que resulta ser la más fácil.

Lost Goat recorre una zona de placas grises a la derecha de un espolón rojizo más vertical y con vías bastante más duras. Tras dos largos de rampas discontinuas, otros dos largos en diagonal a la izquierda, muy bonitos (5c y 6ª) nos conducen a un muro muy estético pero más sencillo (5-5c). Y para terminar, un largo bastante largo de 5c de diedro con un desplomito que le da la dificultad (6ª).

Finalmente, una escalada entretenida y cómoda, enteramente equipada y extrañamente solitaria. No hay ni un alma. Rodeados del mar y del roquedo, sentados junto al hito de la cima dejamos divagar la mirada por los relieves de la costa, por el fiero espolón norte de Telendos, (no muy recomendable, al parecer), por la ya mencionada península de Kasteli. Allí daremos fin a la jornada, trepando a los restos de la fortaleza y sus aljibes, construida para contener las primeras embestidas de los omeyas… Una pequeña capilla ortodoxa bastante más reciente comunica con las rocas costeras por una escalera encalada, cuyo brillo al sol casi ciega. Algún valiente hasta se atreve a bañarse…

 

Patxi Aiaratik

Kasteli




Telendos y su espolón N




4º largo, 6a



5º largo, 5c




Último largo, en el techito de 6a











La fortaleza de Kasteli

Olimpic wall desde Kasteli, la pared más elevada


Volviendo a Masouri

 

sábado, 13 de junio de 2026

KALYMNOS 1 La isla inesperada…

El ferry desde Kos


El islote de Telendos visto desde Kalymnos

 

 

KALYMNOS 1

La isla inesperada…

La verdad, siempre he querido viajar a Grecia y al Egeo, pero nunca hubiera creído que mi primera visita fuera a darse de esta manera. Tampoco hubiera pensado que mis castigados músculos y articulaciones acabaran apretando este enclave sinónimo de escalada deportiva. Así de extrañas y paradójicas son las cosas.

Pues nada, que tras un largo viaje de algo más de día y medio, nuestro ferry, de nombre nada menos que Zeus Olímpico, atraca en el puerto de Pothia, capital de Kalymnos, dejándonos en el muelle con nuestras cuatro mochilas y dos petates. Un grupo de cuatros sexagenarios (o casi) con un grado (como mucho) de 6b abandonados en esta isla reputada por la calidad de su escalada y la estética de sus desplomes y chorreras. Para rozar más el absurdo, vamos buscando vías de largos, aquí donde la norma son las vías de un largo y con descuelgue, donde la escalada está segurizada al máximo y hay parabolts cada dos metros, y donde se pueden escalar días y días sin saber montar una reunión. El mundo al revés.

Pero bueno, entre los miles de vías existentes, y la casi centena de sectores, malo será que no encontremos alguna tapia donde jugar… Imprescindible por lo demás para orientarse la guía de escalada, en venta en todas las tiendas de escalada (50€, y gracias Jon por dejarnos la tuya). Llevamos la edición del 2024, y por lo que vimos ya hay vías nuevas y una edición del 2025…

Por lo demás, casitas blancas y mar azul, pequeñas playas ahora solitarias, la garriga mediterránea en flor que se eleva hacia las franjas rocosas de más o menos altura que se estiran a todo lo largo del poniente de la isla. La temporada de escalada acaba de comenzar, y toda la semana pasada, incluso esta noche, estuvo lloviendo. Los primeros días compartiremos las paredes con abundantes chorreras de agua que poco a poco irán evaporándose.

Alojados junto con otros escaladores en un acogedor hostal, con un par de salas comunes y cómodas habitaciones, nos sumergimos en un microcosmos donde todo gira en torno a la escalada. En realidad, esto no es Grecia, y no tiene mucho que ver con la isla que descubriremos en nuestro día de reposo. Es tan Grecia como Goa o Paharganj puedan ser India, o como Thamel pueda ser Nepal. Aquí, en Masouri, todo son alojamientos (que para nosotros guiris resultan coquetos y baratos), terrazas y restaurantes agradables, tiendas de souvenirs y de escalada (al menos cinco y muy bien surtidas), alquileres de motos  para acercarse a los distintos sectores… Parece que en verano este mundillo por y para la escalada entra en letargo, y se ve sustituido por un turismo más “tradicional” de playa, surf, buceo y canoa. Pero en primavera y otoño los isleños solo aparecen trabajando en los servicios que nos hacen la vida placentera a nosotros los guiris. También parece haber guiris-escaladores buscándose la vida, ofreciéndose como instructores, guías, para sesiones fotográficas o de yoga, como masajistas y fisios…

Y tras las escaladas del día, tras darlo todo escalando a torso descubierto o con top en los soleados desplomes, cuando el fresquito del crepúsculo te hace abrigarte, cuadrillas de jóvenes machacas de ambos sexos envueltos en sus plumíferos y sus gorros de lana deambulan por la única calle principal eligiendo donde ir a cenar, mezclados con grupos de viejos escaladores, curtidos y escuálidos, ellos casi siempre calvos y con gafas, todos vestidos con las mismas ropas, las mismas marcas, distintos colores. Alguna familia con hijos ya crecidos, o parejas jóvenes con bebés que seguramente pasarán más tiempo en la base de las paredes que en el parque completan el panorama.

Un mundo peculiar al que es fácil acostumbrarse, la verdad.

El agua aun está fría. El sol se pone más allá de la vecina isla de Telendos y sus paredones. Inmunes al paso del tiempo, unos leves rizos de agua van y vienen a morir en la playa. Al fondo, un txiringuito vacío y desolado. ¿Qué sería de la antigua Masouri antes de la llegada del turismo? Entre urbanización y carretera, alguna parcela de higueras y olivos permanece, como un resto arqueológico de otros tiempos, como un fosil que ahora uno mira con extrañeza, como fuera de lugar.

Patxi Aiaratik









Vistas de Pothia, principal puerto de Kalymnos


Nuestro hostal en Masouri





Las moticos de alquiler




Primeros largos para tantear.





Los matxakas



 

KALYMNOS 2 Olimpic Wall

En Olimpic Wall Vista de la tapia KALYMNOS 2 Olimpic Wall El mismo día de nuestra llegada a la isla, una vez instalados en nuestro hos...