domingo, 10 de mayo de 2026

PRIMAVERA EN SINSAT (again)

 

 

Saliendo del primer largo de Lisa, 6b+ o 6a+/A0

Quié de Sinsat desde el Plateau de Beille

PRIMAVERA EN SINSAT (again)

Lisa, tiesa, compacta e intensa. Marzo del 26

Bueno, pues aquí estamos otra vez, en Sinsat. No entraba en nuestros planes volver tan pronto al Ariège, pero así ha surgido. El puente de San José se presenta con buen tiempo y muchas posibilidades… Al final, las ganas de hacer esquí de fondo se impusieron, y Juan y el que suscribe nos dimos un homenaje nórdico en las pistas del Plateau de Beille, a 1800 m de altitud.

Yo ya había estado allí hace mucho, con tiempo mediocre, y no recordaba gran cosa. Esta vez disfrutaremos de una jornada de “gran beau” que nos permitirá contemplar amplias zonas del Pirineo aun desconocidas y que alguna vez habrá que visitar. Allí al N está el Pic St Barthelemi, junto a la inmensa cantera de talco, bien visible en la distancia. Tras ella, Montsegur. Y hacia el S el Montcalm.

También vislumbramos referencias conocidas. Hacia el E, la peculiar silueta del Dent d´Orlu, y justo por debajo nuestro, al otro lado del valle, a pleno sol, los lienzos dorados del Sinsat.

Estaremos 5 o 6 h dándole a los esquís y no llegaremos a recorrer todas las pistas, pero sí que conseguiremos regresar al punto de partida bastante agotados, yo al menos. Espero que la gozosa paliza de hoy no nos pase factura mañana. Regresaremos a Les Cabannes para pasar la noche. Por cierto que allí junto a una plaza hay un bar-pizzeria de lo más agradable.

Una vez matado el gusanillo del esquí de fondo, toca centrarse en la roca. De nuevo nos acercamos al sector Peppermint, que junto con la Pelle es de los que puede escalarse en época de nidificación. El año pasado nos estrenamos en esta pared con la vía que le da nombre, vía muy buena que nos pareció la “clásica abordable” del lugar. Mientras la escalábamos, veíamos a nuestra izquierda una cordada en la vecina “Lisa”, más dura al parecer, y también bastante repetida. Recuerdo en concreto la visión de su 5º largo, un diedro-laja fisurado que pedía a gritos ser escalado…

Así que es a Lisa a donde nos dirigimos. El nombre de la vía figura, no muy visible, en la base, y ojo, que entre ella y la Peppermint hay otra línea de 7º grado. El tema empieza ya desde el primer largo. Sin que uno puede calentar, a la altura de la 3ª y 4ª chapa se encuentra uno con un 6b+ bien duro. Aun y todo, Juan se lo pelea y está a punto de sacarlo tras algún vuelillo… El resto del largo es muy bueno, una bavaresa por una laja que se convierte en chimenea, y salida por un diedro que me recuerda al diedro de la Brutalesa en Irurtzun… (6ª/6ª+).

Es mi turno. Pese a tener la cuerda por arriba, también tengo que trampear. Pero ya en la reunión, sabiendo que las mayores dificultades en teoría han quedado atrás, miramos lo que queda de pared con más confianza. ¡Ilusos! La escalada no nos dará tregua prácticamente en ningún largo, y habrá que currársela hasta el final… A cambio, podemos confirmar que es una vía cinco estrellas.

Lisa, compacta, tiesa, intensa… Los lienzos de pared que surca la vía son bastante lisos, y tiesos, sin llegar a la verticalidad, y su escalada es intensa… La vía va encandenando fisurillas y diedros separados por placas, siempre con presas, pero a menudo con pies un tanto justos. Una escalada casi siempre más técnica que de fuerza, donde hay que estar muy atento a los pies. Largos mantenidos, como nos gustan, y de muuuuchos metros. La vía está equipada, pero meteremos otras tres piezas sobre todo en los largos más fáciles, donde hay buenas distancias.

El 4º largo es de transición, para salir del primer tramo de pared a una amplia vira por la que te plantas en el magnífico diedro-bavaresa del 5º largo, aquel que admiramos el año pasado.

Este largo es una pasada. Tras la preciosa y cómoda bavaresa del inicio viene una travesía en diagonal a la derecha para pescar un diedro no muy vertical pero bastante fino, con los pasos más delicados al final (6ª+).

Y nos plantamos así en el 6º largo, la otra joyita de la vía. Otro largo interminable cotado en 6b. Unos pasos de baile en equilibrio y adherencia sobre unos knobs conducen a un muro más vertical pero con más presa, una sección de tres o cuatro parabolts de 6b más atlética y que va cargando los brazos. ¡Ánimo!, que según avanzamos va relajando. El muro se tumba un poco, pero las presas se hacen más raras y pequeñas y la escalada sigue técnica y exigente, y a veces no del todo evidente (6ª/6ª+). ¡Muy buen largo!

Dos largos más fáciles nos conducen a la cima del sector. De todas formas, el V del 7º largo será uno de los V más duros que he visto, je je. Un corto largo, con sólo dos parabolts. Y el largo de salida es un bonito 6ª en el que la fatiga de los brazos ya se hace notar. Descenderemos rappelando por la vía. Es posible descender los largos 7º y 8º en un único rappel, con cuerda de 60 m.  Nosotros hemos llevado 15 expreses, algunas cintas y unos pocos friends. Comentar que aunque la pared está bien orientada al sol, las dos veces hemos acabado escalando con cortavientos, pues sopla el aire.

Ariège no defrauda. Muy satisfechos por la vía y por la pelea, iniciamos el regreso a casa. Tras la “clásica asequible”, ahora que hemos recorrido la “clásica dura”, ¿nos quedará algo por hacer en Sinsat? ¿Habrá alguna otra vía de las que nos gustan, larga y abordable para nuestro grado? Ojalá…

Lisa, 280 m, 6b+ (6ª/6ª+ obl) , 8 largos.

Patxi Aiaratik

 

Tanto por explorar... Al fondo el Pic de la Coume d´Enfer, 2730 m, PDsup, 50º



Sector Peppermint

Entrando en la vía

El 6b+


Pedazo largazo

Cuidadito con los pies

En el 2º largo, 6a+


Bavaresa del 5º largo, maravilla!


5º largo, travesía 6a+

En la 5ª reunión

6º largo, otra maravilla, 6b




7º largo, V... duro!.




En la 2º reunión

5º largo, salida de 6a*

6º largo, 6b






martes, 31 de marzo de 2026

FLORES DE HIELO Alto Campoo, Cornón (2125 m), corredor N derecho,

 


El corredor de acceso, rappel o destrepe

 

FLORES DE HIELO

Alto Campoo, Cornón (2125 m), corredor N derecho, 250 m, III / 2+

1 de marzo del 2026

 

Tiempos inciertos. Hay que adaptarse y reaccionar con rapidez. Cuando se puede, claro. El fin de semana pasado, mientras estábamos en Riglos, hubo cierta actividad por la Montaña Palentina. Actividad de alpinismo, claro, de piolet y crampones, y tal vez tornillos. Actividad de esa que dábamos por descontado hace no tantos inviernos y que ahora, entre el calor, las borrascas y el riesgo de avalanchas parece cosa de ciencia ficción.

Me comentan que las condiciones eran muy buenas en el Alto Campoo. Seguimos en racha, y esta semana ha sido estable y soleada. Tal vez demasiado cálida, en realidad. Habría que echar un vistazo…

Al Alto Campoo se le considera el inicio de la Cordillera Cantábrica. Al oeste del Orhi, los Pirineos pierden altura hacia los Montes Vascos, que se estiran en una serie de cordales que atraviesan  las Merindades burgalesas, y no vuelven a superar la cota 2000 hasta llegar al Alto Campoo. La verdad es que tenía ganas de patear esta zona, el inicio de una hipotética Transcantábrica que se estiraría hasta los Ancares y tal vez hasta el mar…

Para el sábado dan nubes y posibles precipitaciones, así que me planteo salir el sábado para hacer la actividad el domingo. Un par de horas de coche por bellas y tortuosas carreteras me conducen a través de las Merindades hasta el embalse del Ebro y Reinosa. Encuentro el pueblo en fiestas, celebrando “Las Marzas”, que por lo que veo tienen mucho que ver con nuestros coros de Santa Agueda. Cuadrillas cantando coplas con capotes y pantalones de pana, y calzados con zuecos de madera. A partir de aquí la carretera sube y sube buscando las auténticas fuentes del Ebro, en las laderas del Pico Tres Mares (2175 m), que domina la estación de esquí del Alto Campoo. Conduzco ya de noche, entre la niebla cerrada y el xirimiri, y a poco estoy de llevarme por delante la única vaca que pastea por estos prados.

Apenas pasado Brañavieja (1580 m), veo entre la niebla las luces de un chalet de madera junto a la carretera, y me paro a preguntar. Es el refugio Tres Mares. Allí me indican donde dejar el coche, y me comentan que esta mañana ha helado y nevado un poco. En fin, mañana veremos.

El despertador suena a las 5:30. Hay una buena helada, y afortunadamente la niebla de anoche se ha disipado y el cielo está estrellado. Una hora más tarde me pongo en marcha. Tengo que seguir la carretera que se dirige hacia el puerto del Chivo (2010 m) y el Pico Tres Mares hasta llegar a un amplio valle que se abre hacia el collado entre el Cornón (2140 m) y el Bóveda (2072 m). Es evidente.

La carretera se estira por las laderas meridionales del alto valle del Híjar, ocupado por la estación de Alto Campoo. La nieva ya empieza a escasear en estas solanas, pero a cambio está transformada y bien helada. Un estrecho nevero se estira y desciende hasta la carretera, marcado por huellas de raquetas y esquís de travesía. Es el desvío. Voy ganando altura por cómodas pendientes a la luz de la frontal, que termino por apagar poco antes del collado, a 2030 m. Son las 7:30 h. Cosa de una hora de aproximación para unos 350 m de desnivel.

Pronto localizo una estaca metálica, de la que penden unos cordinos y un mallón.

El alto valle del Híjar limita al norte con la Sierra del Cordel, que se estira desde el Pico Tres Mares hacia el este durante varios km sin perder los 2000 m. La vertiente norte de este cordal es relativamente abrupta y de carácter alpino, y está surcada por canales que han sido terreno de juego habitual para montañeros cántabros y vizcaínos. Es un terreno de dimensiones modestas y dificultades moderadas, pero por eso mismo puede estar en condiciones cuando zonas más altas están impracticables.

De entre la decena de corredores que surcan el cordal, los más repetidos parecen ser los que ascienden al Cornón, su cima más alta. Para acceder a ellos hay instalado un rappel en el collado, y otro más abajo. Hay que descender por un corredor de no más de 50º, pero las condiciones de la nieve son tan buenas que es posible destreparlo sin problemas. Así que dejo los bastones escondidos y me preparo con casco, arnés, piolets y crampones.

Tengo que perder unos 100 ó 150 m de desnivel, y después realizar un flanqueo hacia el oeste hasta visualizar las líneas. Pierdo más altura de la necesaria, para tener mejor perspectiva. ¡No quiero equivocarme de canal!  

Pronto aparecen los dos corredores. El de la izquierda parece en peores condiciones, el resalte inicial se ve bastante seco y cochambroso. Podría pasar, pues no parece muy vertical, pero para qué andarse con chorradas si el de la derecha tiene tan buena pinta, con continuidad de nieve bien durita. Son las 8:00.

La aurora de rosados dedos va tiñendo el firmamento mientras asciendo el amplio cono del corredor. Antes de entrar en el estrechamiento, veo a lo lejos el cresterío de Picos de Europa.

Se supone que son cuatro largos, en los que hay un par de reuniones con cáncamos y algún clavo. La verdad es que yo no he visto nada, pero tampoco he estado especialmente atento a ello. Las condiciones eran perfectas, con una nieve bien helada, y sin hielo a la vista. Se ascendía con comodidad y rapidez por estas rampas de 45º-50º con algún resalte a 60º-65º. Sin sobresaltos, con alguna parada para recobrar el aliento, voy superando los 250 m del corredor. En los últimos metros de la pala final, la nieve está más blanda, y la ascensión se vuelve más delicada. Pero por fin clavo los piolets en la helada nieve de la vertiente sur, y aparezco en la soleada cresta. A las 9:00, estoy asomándome con cuidado sobre la pequeña cornisa, para ojear desde arriba la inclinada pendiente por la que he salido. Se ve impresionante, la verdad, no me gustaría estar allí con temperaturas más elevadas o nieve menos asentada…

Durante toda la ascensión he llevado bastante ropa, pero ahora al sol todo sobra. Me dirijo hacia la cima del Cornón. El pantano del Ebro se estira hacia poniente, y las crestas de Picos hacia el Sureste. Por el sur, las pistas de esquí ya muestran cierta actividad. Esta actividad, modesta pero tan placentera, ha sido un auténtico regalo. Recobrar los gestos del alpinista, asistir al amanecer, percibir la solidez de los anclajes de piolets y crampones… Una jornada breve pero sazonada por las incógnitas que siempre nos acompañan en terrenos desconocidos. Alpinismo km 0, a 150 km de casa. Seguro que volveré.

Regreso al parking sobre la nieve aun helada. Hay un nosequé primaveral en el ambiente, en los agujeros del nevero fluye ya el agua con alegría. Las efímeras salpicaduras se fijan a las matas de hierba y son temporalmente solidificadas por la helada nocturna. El agua caprichosa y fluida, abrazada a la vida, convertida en flores de hielo. Lo pasajero y lo permanente abrazándose, conviviendo y sucediéndose en un ciclo eterno.

 Voy cruzándome con grupos de raqueteros con guía, runners y senderistas en ruta al Tres Mares. Yo también voy hacia allí, pero no al Pico, sino al refugio, y estoy un buen rato tomando un café y charlando con Jaime, el guarda. La verdad, me ha parecido un sitio de lo más agradable.

Hora de volver. Descartado ya Gavarnie, ojalá el invierno siga dando algún cuartelillo.

Patxi Aiaratik

Flanqueando, vista de la vertiente norte
Corredor derecho del Cornón

 



Picos de Europa al amanecer

En el cono de acceso




Las palas de salida

En la cresta al sol.

El pantano del Ebro al fondo


Se ven mis huellas en la salida

Pico Tres Mares

Cima del Cornón




Flores de hielo




A orillas del pantano: Narcissus bulbocodium

El Alto Campoo nevado sobre el Embalse del Ebro




PRIMAVERA EN SINSAT (again)

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