lunes, 23 de marzo de 2026

VUELAN LAS GRULLAS Riglos, febrero del 26

 

 


Vuelan las grullas...
 

Via de las madres, 2º largo, 6a*

 

VUELAN LAS GRULLAS

Riglos, febrero del 26: Las madres y la Caída de los dioses.

Pasan los meses, el otoño deja paso al invierno, y este casi termina. Y más de tres meses sin un fin de semana completo aprovechable. Uno va acostumbrándose a visitar el rocódromo sábado tras sábado… Hasta que a mediados de febrero, suena la flauta. Carlos tiene ganas de Riglos, y aprovecho la ocasión.

………

Vuelan las grullas… Desde el amanecer hasta la caída de la noche, sábado y domingo, nutridos y ruidosos bandos de grullas se hacen oír bastante antes de hacerse visibles, y tras pasar sobre nuestras cabezas se pierden hacia el norte.

Vuelan las grullas… Algo saben ellas, algo perciben en el aire que las espolea a regresar a sus ciénagas de las tundras del norte. La mayor parte se pierde tras los relieves del Pisón en uves perfectas, pero algunos bandos parecen más confusos y se arremolinan en algarabía ganando altura en círculos hasta casi desaparecer de la vista, sin decidirse a saltar al norte.

Vuelan las grullas. No son cientos, ni unos pocos miles: es el gran éxodo. Se diría que toda la población invernante de la península está pasando, miles y miles. Hace ya tiempo que huele a primavera, pasada por agua, eso sí. Aquí, en Riglos, el aroma a primavera es más intenso, huele a romero y a flor de almendro. Algo saben las grullas, no puede ser casualidad que este sea el primer fin de semana de meteorología estable en tres meses.

Tres meses en los que salvo un par de salidas furtivas a Aralar con los esquís de fondo nos hemos visto condenados a las rutinas del rocódromo. Pero por fin terminó la mala racha.

…………

Tiempo estable, pero mañanas frías. Por suerte, en Riglos escalar al sol no es problema. Carlos muestra curiosidad por la via de Las Madres, línea abierta por Fernando Cobo en 2011. Asciende al mallo Cuchillo por un itinerario al principio tortuoso, pero bien conseguido. Tenía buen recuerdo de la vía, que escalé con Juan hace años, y de nuevo la he disfrutado. En total, 6 largos más el de salida, que es otro 6ª. 215 m de escalada, un paso de 6b+ corto pero intenso justo al salir de una reunión, acerable, y un largo de 6b con un paso duro junto a la chapa, pero que ha salido. Tras escalar al sol, el 5º largo nos conduce de nuevo por la  sombra, por un muro desplomado con buen canto (6ª+) con algún tramo de roca delicada. A mí me ha parecido buenísimo.

La opinión de Carlos difiere un poco, pues se ha pegado dos vuelos al saltársele sendas presas. Una de dos. O bien el rocódromo le está dejando tan fuerte que el cemento de los bolos rigleros no se le resiste, o bien está en modo “saneator”, decidido a limpiar todo bolo dudoso…

El domingo volvemos a escalar al sol. Hoy apetece algo más corto, y le propongo a Carlos “La caída de los dioses”, en el lienzo de roca a la izquierda del Espolón del Adamelo. Son 4 largos bastante verticales, y esta vez sobradamente saneados. Algunos bolos incluso aparecen sospechosamente pulidos, aunque por suerte no afecta a la escalada.

Ya en la primera panza, la vía enseña los dientes. Es una escalada del 89, con un grado bien apretado, nada que ver con las dificultades a las que nos hemos acostumbrado en el roco… Sudaré tinta para superar el 2º largo, 6ª, al borde del vuelo, y las panzas de 6b del siguiente largo directamente ni las olfateo… El único consuelo es que a Carlos también se le atragantan. Terminada los cuatro largos de la vía, echamos un vistazo a los ráppeles. La verdad es que el terreno se ve tan tieso que no apetece nada bajarse por ahí. Así que salimos por arriba, por el último largo del Adamelo, para pescar después los rappeles de la bajada del Pison.

Al final, doce largos rigleros para superar la mala racha. ¡Ya apetecía escalar en roca de verdad!

Patxi Aiaratik

 

Sábado, Via de las madres










En el largo de salida, 6a, muy chulo





La caída de los dioses





Primavera en Riglos


 

viernes, 6 de marzo de 2026

Otoño en Riglos. Octubre del 2025.

 

El mallo Cored a la izqda

La arenisca de

 

Otoño en Riglos. Octubre del 2025.

No podremos volver al Oeste. La próxima ocasión para escalar con Txingu e Ibon no quedará otra que replegarse hacia Riglos, como tantas otras veces.

El sábado, para cambiar de aires, escalaremos en Arguís, en la pared de Bones. Será ya mi 4ª o 5ª visita a esta curiosa tapia de arenisca tan peculiar. Hoy en día la pared está acribillada de vías, casi todas bastante asequibles salvo cuando toca superar las dos barreras de desplomes que cortan la pared. Entre placas de adherencia y estéticas fisuras, a veces puede ser difícil orientarse entre tantas líneas que a veces se entrecruzan.

Pasremos una jornada agradable escalando largos de la Blue Velvet y la Con Coco y Alicates, pasando sin querer de la una a la otra.

Para regresar a Riglos, daremos una larga y hermosísima vuelta siguiendo el valle del Garona, pasando por Bentué de Rasal hasta aparecer en el Pantano de la Peña. Fantásticas tierras solitarias engalanada por el otoño, que merecen ser exploradas con calma con la bici… Un desvío muy recomendable, pero una vida muy dura para un par de pequeños pueblos sin conexión a internet ni cobertura móvil.

El domingo en Riglos, seguimos los pasos de Pablo y Juan y nos acercamos a los mallos chiquitos. Escalaremos la vía del Bolo al mallo Cored, 120 m, 5 largos, V sup/A0 o 6ª+ El primer largo tiene un paso bastante duro que te pilla en frío, pero después continúa por terreno más amable y agradecido, que nos permite ascender a un mallo que nunca habíamos visitado. Así que contentos.

Patxi Aiaratik

Pared de Bones, Arguís

 














En la vía del Bolo




A la tarde al sol

Los compis



lunes, 16 de febrero de 2026

HACIA EL OESTE Liordes-Agero, septiembre del 2025

 

 

Peña La Regaliz, al sol al bajar de la vía.

Entrando en Rowanefrin

HACIA EL OESTE

Liordes-Agero, septiembre del 2025

Finalmente, el verano nos ha permitido explorar alguno de los enclaves pirenaicos que menos conocemos. Pero no nos engañemos. En mi caso, los espacios blancos en los mapas, la aunténtica “terra incognita” se halla siempre al Oeste.

Estamos en septiembre. Hace escasos quince días una ola de fuego se cebaba con amplias zonas de la Cordillera Cantábrica y los Picos de Europa. Las vacaciones han terminado, disponemos solo del fin de semana, pero al menos podemos acercarnos hasta Fuentedé para ver cómo ha quedado aquello.

La idea es subir con el primer teleférico, escalar en el Pico San Carlos y vivaquear arriba, para rematar el domingo con la arista Madejuno-Tiro Llago. Así pues, a las 7:00 suena el despertador en Fuentedé. Txingu, Ibon y yo desayunamos y nos disponemos a preparar las mochilas con calma, pues el primer teleférico no sale hasta las 9:00. Un cuarto de hora antes empieza a formarse cola, así que nos apresuramos. Pero en ese momento aparece un operario del teleférico para informarnos de que la salida se retrasa una hora, por el viento. La verdad es que toda la noche ha zumbado de lo lindo, y no tiene pinta de parar…

Nada garantiza que en una hora se pueda salir. De hecho, finalmente el teleférico parará todo el día.

Hay que improvisar. Resulta que he traído la guía de los Cholos, y en ella aparece alguna posible alternativa, allá por Liordes. Así que reorganizamos las mochilas. Nada de material de vivac, solo los trastos de escalar y algo de picoteo. Vamos a la cara N de la Peña La Regaliz, así que deberíamos estar protegidos del huracán, que sopla del Sur.

A las 9:30 nos ponemos en marcha. Ascendemos por la cuesta de Los Tornos, vieja conocida de nuestro Anillo de Picos. En hora y media, tras 900 m de desnivel, estamos en el collado (1954 m), y ante nuestra mirada se extiende la hermosa vega de Liordes, limitada por las paredes calizas que se estiran hacia la Torre Salinas, iluminada por el sol. Preciosa vista. La vega se ve bastante agostada, pero al menos la fuente sigue manando.  

La pared de Peña La Regaliz está aun a la sombra. Hace años, en un cursillo de la GGME recorrimos con cursillistas la vía “Divertimento”, bonita y entretenida escalada de IV/V con algún paso suelto más duro. El resto de vías de la pared comparten dificultad y carácter. En realidad, más que de una pared vertical se trata de una sucesión de rampas, a veces más tumbadas, a veces más tiesas, pero siempre discontinuas, entrecortadas por viras y algún pequeño desplome donde aumenta la dificultad.

Elegimos la vía “Rowanefrin”, ( 320 m, 7 largos, 3-4 horas, V/V sup ), bastante a la izqda de la pared, por ser la más larga. En este terreno tan poco definido, no es cosa fácil seguir ninguna línea, y menos si está prácticamente pelada, como es el caso. Esa es parte de la gracia en terrenos así. Encontramos aquí y allá algún puente de roca podrido, y uno o dos clavos. Finalmente, creo que hemos acertado bastante con el itinerario. Hemos escalado muchos tramos de IV, algunos de V y quizás un par de V/Vsup, como marcaba el croquis, y nos hemos hartado de meter fisus, friends y puentes de roca. Ha habido que montar hasta las reuniones. No es que haya sido una vía soberbia, pero siempre es agradable escalar siete largos cacharreando…

Tres horas y media después de empezar la escalada, estamos en la arista cimera de la Peña la Regaliz (2196 m). Aquí estamos indefensos contra las rachas de hasta 80 km/h, que nos hacen recordar por qué hemos tenido que subir a pie.

En lugar de regresar por los Tornos, preferimos subir hasta el col de Pedabejo, y bajar luego por la canal hasta la majada y fuente de Pedabejo. Así, además de recorrer terreno desconocido, daremos la vuelta a la montaña. El fuego ha debido llegar muy cerca, hasta el Cabén de Remoña. Desde aquí se distinguen laderas de monte bajo carbonizadas. Por suerte, al menos a este lado el bosque no parece haber sufrido. Pero en Valdeón la cosa ha debido ser mucho más grave.

Tras una dos horas, primero por sendas y luego por pista, volvemos a aparecer en el parking de Fuente-dé. Ya tenía ganas de recorrer este bucle, aunque la verdad es que la subida de los Tornos es mucho más bonita.

El viento sigue zumbando. Para pasar la noche nos dirigimos a Lebeña.

……………

El domingo nos decidimos por la gran clásica asequible del lugar, “Asturcones” al Castro Candilejas, 180 m, 6-7 largos, V con un pasito de V sup que ya será 6ª. Para Txingu y para mí supone repetir vía, pero hace ya tanto que apenas recuerdo gran cosa, más allá de que me gustó mucho. Para Ibon será su primera visita al Agero.

En mi recuerdo, el acceso a la base de la vía era difícil, a través de una maraña de zarzas y matos. Las cosas han cambiado, y ahora una senda bien definida y pisada nos conduce hasta allí. Tras un primer largo donde podría tirarse por varios sitios, el itinerario se define. Tras unos pasos de adherencia y una bonita fisura, en el 2º largo  se me atraganta una laja a ascender en bavaresa. Bien protegido por un friend, no acierto a abandonar una presa buenísima para acometer la al comienzo antipática bavaresa. Hay que tirar bien de brazo, pues la placa en la que apoyarán los pies parece bien pulida… Un paso de fe… Como pasa siempre, al final no es tan fiero el león como lo pintan, pero la verdad es que me ha costado lo mío decidirme…

A Ibon le tocarán los largos más bonitos, del 3º al 5º. Unos lienzos de roca buenísimos y adecuadamente fisurados que permiten ascender y protegerse perfectamente sin pasarse de dificultad (V con algún paso de Vsup). En los dos últimos largos, la dificultad decrece. En total serán 7 largos bastante equipados con pitones y con algunas reuniones montadas.

Un fin de semana entretenido, sin grandes apreturas pero con 14 largos de mucho cacharrerar. Aun queda otoño para volver a Picos… (Pero no caerá esa breva)

Patxi Aiaratik

 

Amanecer en Fuente-de.
Vega de Liordes
Torre Salinas al fondo.
Uno de los techitos donde el grado sube.




Por ahí empieza Rowanefrin

Así se ve desde la base.

Hacia el col de Pedabejo

Tiro Pedabejo, otra pendiente

Laderas carbonizadas

Y más piornales quemados

Agero

Txingu saliendo de la bavaresa

Un paso duro que no recordábamos


Gozada de largos para Ibon

Txingu estirándose





Saliendo del espolón de Asturcones


VUELAN LAS GRULLAS Riglos, febrero del 26

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