jueves, 28 de mayo de 2026

FLORES EN EL HIELO 3 Curavacas, Canal Sur, Abril 2026

 

 

 

Vertiente S del Curavacas con la Canal S en el centro


FLORES EN EL HIELO 3

Montaña Palentina, Curavacas, Canal Sur

Han pasado tres días desde mi visita relámpago al Espigüete, tres días de intensas lluvias en el Piri y en Euskal Herria. Pero en la Montaña Palentina solo jarreó un día, y supongo que nevaría en altura, y han seguido dos días de anticiclón. El sábado de madrugada salgo para Kalymnos. Antes, el miércoles a la tarde decido tentar la suerte de nuevo en la Sur del Curavacas (2524 m). Esta vez viajo sin prisas, disfrutando de la primavera en los paisajes de las Merindades, que algún día habrá que recorrer en bici…

Vivac en Santibáñez de Resoba. Diana a las 5:00, y a la media hora estoy conduciendo hasta Vidrieros (1330 m) de donde arranco a las 6:00 a la luz de la frontal. En estas aproximaciones nocturnas se agradece el conocer el terreno de antes, y me oriento bastante bien. El amanecer es frío (-2ºC) y despejado, y el suave desnivel de la pista no ayuda a entrar en calor. La pista se convierte en senda y durante varios minutos atravieso en la oscuridad un tupido y cerrado brezal. La senda serpentea entre los brezos cuya altura supera la mía. Tengo el viento en contra, y muy fresca la lectura de “El rastreador”… Estoy en tierra de osos, y con este aire si hubiera alguno en la senda me lo encontraría de repente sin que mi olor pudiera ponerle sobre aviso…Un poco tenso con estas ideas, los minutos parecen alargarse hasta que el brezal se diluye en la pedrera, y el horizonte se abre.

Al fondo, arriba, ya se distingue la mole oscura del Curavacas, y entre las líneas blancas que la surcan se destaca una, que accede rectilínea hasta un collado: la Canal Sur.

Las pedreras de esta montaña son una pesadez. En cuanto puedo me desvío para abordar alguno de los neveros que se estiran en las depresiones. Como es vertiente sur, la nieve aparece más alta que en el Espigüete, y solo en las canales. Esta orientación es mi aliada, pues confío que el juego del deshielo y rehielo hayan compactado la nieve reciente con rapidez. Pero juega en mi contra a partir del momento en que el sol ilumine directamente la canal. La clave consiste en recorrerla antes de que el sol la golpee.

A las 8:00 me hallo en un punto a unos 2100 m de altura, allí donde el corredor se define con nitidez. Pico y bebo algo, y me preparo. Arnés, crampones, piolets sustituyen a los bastones, que son recogidos en la mochila. La nieve está perfecta, y de nuevo un resto de viejas huellas facilita la marcha. El amanecer estira sus dedos en la distancia, por detrás mío. El sol tiñe de rojo las rocas a mi izquierda. Pero un espolón a mi derecha me protegerá con su sombra durante toda la ascensión. A las 9:30 estoy ya en el collado, a 2450 m.

La verdad es que hasta ahora está siendo una ascensión bien cómoda, entre 45 y 50º, tal vez un poco más llegando al collado. Se la supone más técnica que la NE del Espigüete, pero a mí me ha parecido más sencilla. En el collado se abren nuevas, bellas perspectivas. La nieve de hace dos días cayó con viento, y las rocas en vertiente norte aparecen perladas de hermosas flechas de hielo. Entre dos de las cimas del Curavacas aparece, espléndida, la NE del Espigüete donde estuve hace nada. Cielos, vista desde aquí hasta impresiona!

La continuación de la ruta me tenía un tanto mosqueado. Las guías hablan de un terreno a menudo tapizado de hielo, muy venteado, donde van ya varios accidentes. Para mi tranquilidad, hoy encuentro buena nieve helada, esculpida por el viento en micropenitentes. Un flanqueo, una rampa en diagonal, algún tramo a 60º por nieve bien helada y llego a una estética arista. Poco más allá, la cima (2524 m) marcada por un cencerro. Son las 10:00.

Hermosos parajes, algunos conocidos, otros por conocer, se abren a la mirada. Tiempo despejado, sin viento, el placer de dejar la mirada vagar por el paisaje solitario. Descenderé por el Callejo Grande, que ya conozco. Para acceder a él desciendo a toda cresta disfrutando de la buena nieve hasta llegar a una evidente brecha. Aquí arranca el Callejo, interminable pedrera de casi 1000 m de desnivel que desciende hasta el bosque y los primeros prados. Por suerte, ahora está parcialmente tapizado de nieve aun bien durita, y el descenso será rápido y cómodo, aun con los crampones puestos.

Según bajo, voy cruzando los primeros grupos de montañeros que suben por la canal aprovechando la bella jornada. A unos 1900 m, la nieve desaparece y no queda otra que seguir por la incómoda cascajera hasta llegar a los primeros prados (narcissus minor, y bulbocodium, y dens-canis) y a la fuente, allá  donde la montaña deja paso al valle. El sol calienta ya lo suyo, y por eso me sorprende encontrar, al borde del arroyo, nuevas flores de hielo, gotas heladas fijadas a las hierbas que se resisten a desaparecer…

A eso de las 12:00 me hallo sentado en la terraza de “El Molino” de Vidrieros, ante un buen pintxo de tortilla. ¡Cuántas veces he consultado la webcam que tienen enfocando al Curavacas!

Y así terminará para mí la temporada de alpinismo. Piolets y crampones volverán a sus refugios habituales, a sestear durante 9 meses a la espera de ser nuevamente reclamados. Y no puedo evitar una mirada a las herramientas “de verdad”, a los piolets, crampones y tornillos para escalar en hielo, más agresivos y técnicos. Una mirada triste y un tanto resignada. Tres inviernos ya  sin ver la luz ni el azulado brillo del hielo. ¿Volverán a verlo alguna vez?

Curavacas, Canal Sur, 500 m, III/2+, 45º-55º

Patxi Aiaratik









 
Al fondo el Espigüete

Cresta cimera


Flechas en la vertiente N

Callejo Grande

Flores de hielo...


Caltha palustris







viernes, 22 de mayo de 2026

FLORES EN EL HIELO 2 Espigüete, cara NE

 

 

Cara NE del Espigüete, vista desde el Curavacas

En las rampas finales


FLORES EN EL HIELO 2

Montaña Palentina, Espigüete, cara NE

Viernes a la tarde. Mando a los chavales a casa para las vacaciones de Semana Santa, y empiezo a preparar la mochila. El olfato me dice que en la Montaña Palentina habrá condiciones. Pronto marcharé con Txingu a Kalymnos y después será ya demasiado tarde para el alpinismo. Hay que aprovechar el momento.

Estos últimos años, a menudo la Cordillera Cantábrica presenta buenas condiciones mientras el Pirineo está aún demasiado cargado, y el riesgo de aludes es alto. Su menor altura conlleva menor innivación, y esta se transforma más rápido. Esta es mi esperanza.

Atravieso una vez más las Merindades de Burgos, y a la altura de Reinosa giro al sur hacia Aguilar de Campoo y Cervera de Pisuerga. El año pasado regresé encantado de la goulotte norte del Espigüete. Mañana quiero recorrer otra vertiente, la cara NE, 500 m de desnivel entre los 45º y 55º con algún tramito a 60º, dicen las guías. El problema es que al ser cara NE está expuesta al sol desde primera hora. Todo dependerá del  estado de la nieve. Si no está bien transformada, es una vertiente muy avalanchosa… Aun hay otra incógnita. Las previsiones hablan de fuertes vientos del N, con rachas que podrían llegar a los 80 km/h. Habrá que ver.

Por lo pronto, para estar más cerca de la montaña, en lugar de mi vivac habitual en los arkupes de la iglesia de Santibáñez de Resoba, me acerco al parking de Pinollano, justo donde se inicia la pista a la cascada de Mazobres, para dormir en el coche. Para cuando llego, a las 22:00 ya hay una furgoneta solitaria, y está cayendo una buena helada. Estamos a -3ºC. Eso está bien.

El despertador suena a las 5:00, y una hora después me pongo en marcha a la luz de la frontal. El parking está a 1350 m. Sigo la cómoda pista unos 20-30 minutos, y luego tomo la desviación a la izquierda que me conduce hasta el refugio de Mazobres y mi objetivo. A las 6:40 llego a la cabaña, abierta, acogedora y en un entorno precioso, justo cuando empieza a clarear. 1577 m.

El refugio se halla situado bajo la vertiente NE de la montaña, y desde el umbral voy visualizando el recorrido a seguir. Más que de un corredor, se trata de una vertiente amplia que permitiría el ascenso por varias líneas. El frío es aún vivo cuando el sol comienza a teñir de dorado la cima de la montaña y las pendientes de salida, esas que tan mala fama tienen.

Poco más tarde, a unos 1700 m, la nieve se hace continua. Está dura y helada, estoy de suerte. Me pongo arnés y crampones, pero continúo con los bastones. Las palas iniciales ganan inclinación y conducen hacia una barra rocosa con una visible cueva. A izquierda de la barra arranca un corredor que se considera el inicio de la ascensión. Son las 8:00, estoy a 1900 m. Unas rachas de viento fuertes me zarandean, me pongo el impermeable para no perder calor. A mi espalda, el macizo del Curavacas está totalmente oculto por los nubarrones, pero por delante de mí la visibilidad es buena. Sustituyo bastones por piolets.

Las reseñas hablan de un corredor con resaltes a 60º. Este año, hay tanta nieve que no pasa de 50-55º. Al salir del corredor, el terreno tumba y se abre en una amplia concavidad donde podría subirse casi por donde se quisiera, pero yo voy siguiendo obediente los marcas de viejas huellas. El sol toca ya toda la pared, pero el frío se mantiene, y la nieve sigue bien transformada. Algunas rocas lucen joyas de verglas, y a ratos alguna racha de viento me recuerda las malas previsiones. Pero por suerte no pasará de eso.

Otro resalte un poco más pino (55º) y aparecen las palas finales. La arista ya se intuye a 100 ó 150 m. La verdad es que en estas pendientes uno se siente más expuesto que al abrigo de un corredor. Me apresuro para salir de ellas. A eso de las 9:00 planto los piolets en la arista, cerca de la cima oriental de la montaña. La cresta se ve preciosa, con mucha más nieve que en mi anterior visita, incluso con alguna cornisa considerable. Sobrepaso la salida de la goulotte N y la cima E. El horizonte sigue bastante cubierto, la niebla entra y sale añadiendo magia y encanto a la escena. No hay grandes vistas, pero me siento feliz tras una ascensión sin complicaciones y por haber librado las rachas de ventarrón. Además, como ya conozco la bajada voy más tranquilo, y me permito acercarme a la cima principal (2450 m, 9:30). Allí pico y bebo algo, antes de iniciar el descenso por el corredor N.

A eso de las 10:00, desde la base del corredor diviso dos figuras que inician el descenso. Más tarde, en las primeras campas, mientras estoy fotografiando narcisos y dens-canis, llegan a mi altura. Son los de la furgoneta del parking. Yo pensaba que habrían subido siguiendo mis huellas por la NE, pero no. Han subido por la goulotte N. que también está en muy buenas condiciones. Parece que el viento allí sí les ha zumbado bien, y les ha liado las cuerdas. Es la misma cordada que luego tendrá un buen susto en el Taillon, a finales de abril.

En lugar de bajar directo al parking, me desvío de nuevo para visitar el refugio y sus alrededores a plena luz. Y con toda tranquilidad, disfrutando de las vistas de la montaña hasta que por desgracia se me ocultan, llego al coche a las 12:00, tras 6 h de jornada y 1100 m de desnivel. Una bonita ascensión sin demasiada dificultad a una hermosa montaña en condiciones óptimas, que ahora toca festejar adecuadamente en Cervera de Pisuerga con unas viandas en la feria del Domingo de Ramos…

La ventana de buen tiempo se cierra. Poco después de Aguilar de Campoo empieza a jarrear, y sigue así hasta que llego a casa. El domingo parece que tocará rocódromo…

Espigüete, (2450 m), Cara NE, 500 m, III/2, 45-55º, 6h.  

Patxi Aiaratik

Así se veía desde la cabaña



Corredor de entrada

Vista del corredor desde arriba




 

Salida a la arista

Al fondo, la cima W o principal

Mirando hacia la cima E

Goulotte N

Entrada a la goulotte


Escualidos restos de antiguas vías que Adrados consideraba clásicas



Refu de Mazobres, al fondo la NE del Espigüete






domingo, 10 de mayo de 2026

PRIMAVERA EN SINSAT (again)

 

 

Saliendo del primer largo de Lisa, 6b+ o 6a+/A0

Quié de Sinsat desde el Plateau de Beille

PRIMAVERA EN SINSAT (again)

Lisa, tiesa, compacta e intensa. Marzo del 26

Bueno, pues aquí estamos otra vez, en Sinsat. No entraba en nuestros planes volver tan pronto al Ariège, pero así ha surgido. El puente de San José se presenta con buen tiempo y muchas posibilidades… Al final, las ganas de hacer esquí de fondo se impusieron, y Juan y el que suscribe nos dimos un homenaje nórdico en las pistas del Plateau de Beille, a 1800 m de altitud.

Yo ya había estado allí hace mucho, con tiempo mediocre, y no recordaba gran cosa. Esta vez disfrutaremos de una jornada de “gran beau” que nos permitirá contemplar amplias zonas del Pirineo aun desconocidas y que alguna vez habrá que visitar. Allí al N está el Pic St Barthelemi, junto a la inmensa cantera de talco, bien visible en la distancia. Tras ella, Montsegur. Y hacia el S el Montcalm.

También vislumbramos referencias conocidas. Hacia el E, la peculiar silueta del Dent d´Orlu, y justo por debajo nuestro, al otro lado del valle, a pleno sol, los lienzos dorados del Sinsat.

Estaremos 5 o 6 h dándole a los esquís y no llegaremos a recorrer todas las pistas, pero sí que conseguiremos regresar al punto de partida bastante agotados, yo al menos. Espero que la gozosa paliza de hoy no nos pase factura mañana. Regresaremos a Les Cabannes para pasar la noche. Por cierto que allí junto a una plaza hay un bar-pizzeria de lo más agradable.

Una vez matado el gusanillo del esquí de fondo, toca centrarse en la roca. De nuevo nos acercamos al sector Peppermint, que junto con la Pelle es de los que puede escalarse en época de nidificación. El año pasado nos estrenamos en esta pared con la vía que le da nombre, vía muy buena que nos pareció la “clásica abordable” del lugar. Mientras la escalábamos, veíamos a nuestra izquierda una cordada en la vecina “Lisa”, más dura al parecer, y también bastante repetida. Recuerdo en concreto la visión de su 5º largo, un diedro-laja fisurado que pedía a gritos ser escalado…

Así que es a Lisa a donde nos dirigimos. El nombre de la vía figura, no muy visible, en la base, y ojo, que entre ella y la Peppermint hay otra línea de 7º grado. El tema empieza ya desde el primer largo. Sin que uno puede calentar, a la altura de la 3ª y 4ª chapa se encuentra uno con un 6b+ bien duro. Aun y todo, Juan se lo pelea y está a punto de sacarlo tras algún vuelillo… El resto del largo es muy bueno, una bavaresa por una laja que se convierte en chimenea, y salida por un diedro que me recuerda al diedro de la Brutalesa en Irurtzun… (6ª/6ª+).

Es mi turno. Pese a tener la cuerda por arriba, también tengo que trampear. Pero ya en la reunión, sabiendo que las mayores dificultades en teoría han quedado atrás, miramos lo que queda de pared con más confianza. ¡Ilusos! La escalada no nos dará tregua prácticamente en ningún largo, y habrá que currársela hasta el final… A cambio, podemos confirmar que es una vía cinco estrellas.

Lisa, compacta, tiesa, intensa… Los lienzos de pared que surca la vía son bastante lisos, y tiesos, sin llegar a la verticalidad, y su escalada es intensa… La vía va encandenando fisurillas y diedros separados por placas, siempre con presas, pero a menudo con pies un tanto justos. Una escalada casi siempre más técnica que de fuerza, donde hay que estar muy atento a los pies. Largos mantenidos, como nos gustan, y de muuuuchos metros. La vía está equipada, pero meteremos otras tres piezas sobre todo en los largos más fáciles, donde hay buenas distancias.

El 4º largo es de transición, para salir del primer tramo de pared a una amplia vira por la que te plantas en el magnífico diedro-bavaresa del 5º largo, aquel que admiramos el año pasado.

Este largo es una pasada. Tras la preciosa y cómoda bavaresa del inicio viene una travesía en diagonal a la derecha para pescar un diedro no muy vertical pero bastante fino, con los pasos más delicados al final (6ª+).

Y nos plantamos así en el 6º largo, la otra joyita de la vía. Otro largo interminable cotado en 6b. Unos pasos de baile en equilibrio y adherencia sobre unos knobs conducen a un muro más vertical pero con más presa, una sección de tres o cuatro parabolts de 6b más atlética y que va cargando los brazos. ¡Ánimo!, que según avanzamos va relajando. El muro se tumba un poco, pero las presas se hacen más raras y pequeñas y la escalada sigue técnica y exigente, y a veces no del todo evidente (6ª/6ª+). ¡Muy buen largo!

Dos largos más fáciles nos conducen a la cima del sector. De todas formas, el V del 7º largo será uno de los V más duros que he visto, je je. Un corto largo, con sólo dos parabolts. Y el largo de salida es un bonito 6ª en el que la fatiga de los brazos ya se hace notar. Descenderemos rappelando por la vía. Es posible descender los largos 7º y 8º en un único rappel, con cuerda de 60 m.  Nosotros hemos llevado 15 expreses, algunas cintas y unos pocos friends. Comentar que aunque la pared está bien orientada al sol, las dos veces hemos acabado escalando con cortavientos, pues sopla el aire.

Ariège no defrauda. Muy satisfechos por la vía y por la pelea, iniciamos el regreso a casa. Tras la “clásica asequible”, ahora que hemos recorrido la “clásica dura”, ¿nos quedará algo por hacer en Sinsat? ¿Habrá alguna otra vía de las que nos gustan, larga y abordable para nuestro grado? Ojalá…

Lisa, 280 m, 6b+ (6ª/6ª+ obl) , 8 largos.

Patxi Aiaratik

 

Tanto por explorar... Al fondo el Pic de la Coume d´Enfer, 2730 m, PDsup, 50º



Sector Peppermint

Entrando en la vía

El 6b+


Pedazo largazo

Cuidadito con los pies

En el 2º largo, 6a+


Bavaresa del 5º largo, maravilla!


5º largo, travesía 6a+

En la 5ª reunión

6º largo, otra maravilla, 6b




7º largo, V... duro!.




En la 2º reunión

5º largo, salida de 6a*

6º largo, 6b






FLORES EN EL HIELO 3 Curavacas, Canal Sur, Abril 2026

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