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lunes, 16 de febrero de 2026

HACIA EL OESTE Liordes-Agero, septiembre del 2025

 

 

Peña La Regaliz, al sol al bajar de la vía.

Entrando en Rowanefrin

HACIA EL OESTE

Liordes-Agero, septiembre del 2025

Finalmente, el verano nos ha permitido explorar alguno de los enclaves pirenaicos que menos conocemos. Pero no nos engañemos. En mi caso, los espacios blancos en los mapas, la aunténtica “terra incognita” se halla siempre al Oeste.

Estamos en septiembre. Hace escasos quince días una ola de fuego se cebaba con amplias zonas de la Cordillera Cantábrica y los Picos de Europa. Las vacaciones han terminado, disponemos solo del fin de semana, pero al menos podemos acercarnos hasta Fuentedé para ver cómo ha quedado aquello.

La idea es subir con el primer teleférico, escalar en el Pico San Carlos y vivaquear arriba, para rematar el domingo con la arista Madejuno-Tiro Llago. Así pues, a las 7:00 suena el despertador en Fuentedé. Txingu, Ibon y yo desayunamos y nos disponemos a preparar las mochilas con calma, pues el primer teleférico no sale hasta las 9:00. Un cuarto de hora antes empieza a formarse cola, así que nos apresuramos. Pero en ese momento aparece un operario del teleférico para informarnos de que la salida se retrasa una hora, por el viento. La verdad es que toda la noche ha zumbado de lo lindo, y no tiene pinta de parar…

Nada garantiza que en una hora se pueda salir. De hecho, finalmente el teleférico parará todo el día.

Hay que improvisar. Resulta que he traído la guía de los Cholos, y en ella aparece alguna posible alternativa, allá por Liordes. Así que reorganizamos las mochilas. Nada de material de vivac, solo los trastos de escalar y algo de picoteo. Vamos a la cara N de la Peña La Regaliz, así que deberíamos estar protegidos del huracán, que sopla del Sur.

A las 9:30 nos ponemos en marcha. Ascendemos por la cuesta de Los Tornos, vieja conocida de nuestro Anillo de Picos. En hora y media, tras 900 m de desnivel, estamos en el collado (1954 m), y ante nuestra mirada se extiende la hermosa vega de Liordes, limitada por las paredes calizas que se estiran hacia la Torre Salinas, iluminada por el sol. Preciosa vista. La vega se ve bastante agostada, pero al menos la fuente sigue manando.  

La pared de Peña La Regaliz está aun a la sombra. Hace años, en un cursillo de la GGME recorrimos con cursillistas la vía “Divertimento”, bonita y entretenida escalada de IV/V con algún paso suelto más duro. El resto de vías de la pared comparten dificultad y carácter. En realidad, más que de una pared vertical se trata de una sucesión de rampas, a veces más tumbadas, a veces más tiesas, pero siempre discontinuas, entrecortadas por viras y algún pequeño desplome donde aumenta la dificultad.

Elegimos la vía “Rowanefrin”, ( 320 m, 7 largos, 3-4 horas, V/V sup ), bastante a la izqda de la pared, por ser la más larga. En este terreno tan poco definido, no es cosa fácil seguir ninguna línea, y menos si está prácticamente pelada, como es el caso. Esa es parte de la gracia en terrenos así. Encontramos aquí y allá algún puente de roca podrido, y uno o dos clavos. Finalmente, creo que hemos acertado bastante con el itinerario. Hemos escalado muchos tramos de IV, algunos de V y quizás un par de V/Vsup, como marcaba el croquis, y nos hemos hartado de meter fisus, friends y puentes de roca. Ha habido que montar hasta las reuniones. No es que haya sido una vía soberbia, pero siempre es agradable escalar siete largos cacharreando…

Tres horas y media después de empezar la escalada, estamos en la arista cimera de la Peña la Regaliz (2196 m). Aquí estamos indefensos contra las rachas de hasta 80 km/h, que nos hacen recordar por qué hemos tenido que subir a pie.

En lugar de regresar por los Tornos, preferimos subir hasta el col de Pedabejo, y bajar luego por la canal hasta la majada y fuente de Pedabejo. Así, además de recorrer terreno desconocido, daremos la vuelta a la montaña. El fuego ha debido llegar muy cerca, hasta el Cabén de Remoña. Desde aquí se distinguen laderas de monte bajo carbonizadas. Por suerte, al menos a este lado el bosque no parece haber sufrido. Pero en Valdeón la cosa ha debido ser mucho más grave.

Tras una dos horas, primero por sendas y luego por pista, volvemos a aparecer en el parking de Fuente-dé. Ya tenía ganas de recorrer este bucle, aunque la verdad es que la subida de los Tornos es mucho más bonita.

El viento sigue zumbando. Para pasar la noche nos dirigimos a Lebeña.

……………

El domingo nos decidimos por la gran clásica asequible del lugar, “Asturcones” al Castro Candilejas, 180 m, 6-7 largos, V con un pasito de V sup que ya será 6ª. Para Txingu y para mí supone repetir vía, pero hace ya tanto que apenas recuerdo gran cosa, más allá de que me gustó mucho. Para Ibon será su primera visita al Agero.

En mi recuerdo, el acceso a la base de la vía era difícil, a través de una maraña de zarzas y matos. Las cosas han cambiado, y ahora una senda bien definida y pisada nos conduce hasta allí. Tras un primer largo donde podría tirarse por varios sitios, el itinerario se define. Tras unos pasos de adherencia y una bonita fisura, en el 2º largo  se me atraganta una laja a ascender en bavaresa. Bien protegido por un friend, no acierto a abandonar una presa buenísima para acometer la al comienzo antipática bavaresa. Hay que tirar bien de brazo, pues la placa en la que apoyarán los pies parece bien pulida… Un paso de fe… Como pasa siempre, al final no es tan fiero el león como lo pintan, pero la verdad es que me ha costado lo mío decidirme…

A Ibon le tocarán los largos más bonitos, del 3º al 5º. Unos lienzos de roca buenísimos y adecuadamente fisurados que permiten ascender y protegerse perfectamente sin pasarse de dificultad (V con algún paso de Vsup). En los dos últimos largos, la dificultad decrece. En total serán 7 largos bastante equipados con pitones y con algunas reuniones montadas.

Un fin de semana entretenido, sin grandes apreturas pero con 14 largos de mucho cacharrerar. Aun queda otoño para volver a Picos… (Pero no caerá esa breva)

Patxi Aiaratik

 

Amanecer en Fuente-de.
Vega de Liordes
Torre Salinas al fondo.
Uno de los techitos donde el grado sube.




Por ahí empieza Rowanefrin

Así se ve desde la base.

Hacia el col de Pedabejo

Tiro Pedabejo, otra pendiente

Laderas carbonizadas

Y más piornales quemados

Agero

Txingu saliendo de la bavaresa

Un paso duro que no recordábamos


Gozada de largos para Ibon

Txingu estirándose





Saliendo del espolón de Asturcones


sábado, 12 de octubre de 2024

DESPUES DE LOS ANDES…2 Arista Cabrones-Cerredo

 

Los cántabros iniciando la arista NO

Fantástico espinazo entre luz y sombras

DESPUES DE LOS ANDES…2

Arista Cabrones-Cerredo

Amanecer espectacular en el Jou de los Cabrones. No madrugamos. Ayer coincidimos con cuatro cántabros que pensaban ir a la integral Cabrones-Cerredo, como nosotros. Ellos iban a despertarse a las 7 h, y nosotros nos moveremos a las 8h, para dejarles margen.

Desayunamos y recogemos el vivac. Las mochilas de porteo con casi toda la impedimenta quedan en el vivac, a mitad de camino entre el refu y la fuente, por si pasamos aquí otra noche. Hoy iremos más ligeros, cada uno con su mochila de ataque y 1´5 l de agua. Porteamos solo una cuerda, 6 expreses largos, abundantes cintajos y un juego de fisus-aliens-friends hasta el 2 sin repetir.

Desde el refugio no se ve el arranque de la arista NO del Pico de los Cabrones. Tiene su truquillo el alcanzarla, pero ayer el guarda nos lo explicó. Mirando hacia el sur, hacia la sombría pared del Pico de Dobresengos, se aprecian dos cuevas o sumideros característicos. Se trata de llegar hasta el primero, y ascender la canal que arranca a su izquierda hasta llegar a una vira herbosa. Hay que seguir la vira, pasar un hombro y la montaña y el arranque de la integral Cabrones-Cerredo aparece al final de un plató lapiaz. Algunos hitos ayudan a la orientación.

En cosa de una hora estamos pues en la base de la arista, contemplando las siluetas de los cántabros que nos preceden dando sus primeros pasos encordados. Paramos un poco, un sorbo de agua y nos preparamos. Nos atamos a media cuerda, me cuelgo el material y a eso de las 9:30 estamos en marcha. Yo llevaré los gatos puestos, Juan prefiere subir con zapatillas.

A medida que ganamos altura por la arista NO, el espinazo que seguimos se muestra cada vez más aéreo y espectacular. Entre la luz y las sombras, en realidad no se inicia en el collado del que partimos (2317 m), sino que se prolonga más allá hasta el Pico de Dobresengos y la Collada del agua. Una preciosidad.

Progresamos ensemble, superando pasos de III, alguno de III sup, y aunque en algún tramo de la afilada arista la roca suelta pide atención, disfrutamos a tope de la estética recorrido por la que se diría la espina dorsal de un monstruo antediluviano. En la última brecha encontramos el único pitón del recorrido, y enseguida estamos en la cima del Pico de los Cabrones (2553 m), señalizada por un buzón metálico en forma de hórreo. Llevamos 1h 15 min de escalada.

Picamos algo y a eso de las 11h iniciamos la 2º parte de la actividad. El cresterío cambia de dirección y ahora bordeamos el ya conocido Jou Negro. El terreno parece más sencillo, yo también me pongo las zapatillas. Ahora Juan toma la delantera y yo le sigo por un terreno más compacto pero no tan espectacular como la arista que nos ha conducido hasta ahora.

Iremos perdiendo altura en un destrepe cómodo en el que encontraremos tres rápeles de 7, 13 y 20 m. El primer rápel nos deja en una brecha muy definida, por donde discurre la normal del Pico de los Cabrones, que sube por el Jou Negro. Tras esta brecha hay un murito de tres o cuatro metros de IV, protegidos por un pitón.

En el 2º rápel alcanzamos a los cántabros, que no van muy finos en las maniobras. Nos dejan rapelar por su cuerda, así que les devolvemos el favor usando la nuestra en el último rápel. Desde este collado, solo queda subir hasta el Cerredo por terreno fácil, menos afilado y definido, prácticamente de II.  Bordeamos un gendarme y nos encontramos ante la última dificultad, un larguito de 15 m de IV protegido por tres pitones a los que añadiré un tótem. Me pongo los gatos y remonto el largo mientras aparecen los cántabros. Como ya hemos visto que son más pateadores que escaladores, les proponemos atarse a nuestra cuerda, a lo que acceden sin dudar.

Entre pitos y flautas, serán las 13:30 cuando aparecemos de nuevo, un año después, en la cima de Torre Cerredo (2650 m) junto a la Santina. Hemos tardado 2h y media en esta segunda parte, de las que 30 min o así podrían evitarse. 4 h para todo el recorrido. Una bonita cabalgada que nos ha permitido retornar a estos parajes agrestes y apartados. De nuevo una vía de apellidos vascos, abierta por los hermanos Régil en 1958. Aun estoy embrujado por la belleza de la primera arista al Pico de los Cabrones, y la visión de ese interminable espinazo que se prolongaba y prolongaba separando la luz de las sombras. Tal vez por ello, ahora la mirada se me queda enganchada al largo cresterío Alaiz-Madejuno-Tiro Llago-Llambrión, también conocido como línea Schulze, la más larga de las cresterías realizables en los Picos…

Tras despedirnos de los cántabros, ahora toca destrepar por terreno conocido la normal al Cerredo, y luego descender al Jou Negro para atravesarlo. Un colladito, y luego una bajada vertiginosa hasta el refugio, por senda bien marcada pero a tramós incómoda. En dos horas estamos de nuevo en el refugio, sentados al sol en una mesa mientra picamos con ganas.

Arista NO al Pico de los Cabrones (2553 m) AD inf y cresta Cabrones-Torre Cerredo (2650 m), PD con un largo de IV. 4h.

 

Patxi Aiaratik

Amanece en el Jou de los Cabrones

El vivac

La referencia para la aproximación


Pico de los Cabrones, la arista NO a la dcha



La cordada que nos precede



Peña Santa al fondo







Desde la cima la ruta hasta Torre Cerredo


Paso de IV tras el primer rappel


Mirando hacia atrás, el Pico de los Cabrones

Ultimos metros a la cima

Un grupo iniciando el destrepe del Cerredo

Cresta Madejuno-Tiro Llago


Volviendo al refugio

 

    Abraxas, 2º largo, 6a La oscura cuarcita del Pico Torres DIAS DE GLORIA… 2. Pico Torres (2104 m), Abraxas. ¿ Quién o qué es Abraxa...