martes, 24 de junio de 2025

CORRERÍAS PALENTINAS Espigüete, 2447 m

 

 

La goulotte Norte

Visión de conjunto de la cara N del Espigüete

CORRERÍAS PALENTINAS

Espigüete, 2447 m, Norte clásica y goulotte Norte

Llegado el invierno y como regalo de Navidad, decidí sustituir mis viejos piolets Grivel amarillos. En los mangos de los Grivel habían aparecido unas grietas a partir de los remaches que no me daban ninguna confianza. Este verano en los Andes, gracias a la generosidad de Pablo, había podido probar los Viper de Black Diamond, y me habían parecido muy buenos. Eskerrik asko, Pablo!

Ahora solo faltaba probarlos.

Pablo contó ya en una batallita nuestra sufrida e infructuosa incursión con esquís hacia el Pico Serrato, en Panticosa. Los piolets no llegaron a salir de la mochila, y Juan y yo acabamos desechos tras, por lo menos, ascender al Pico Xuans.

Pasan las semanas, y un patrón parece repetirse. El anticiclón ofrece condiciones entre semana, mientras que el finde toca borrasca… En total este invierno no me quedará otra que ir con los ayaleses sábado tras sábado a un mega-rocódromo en Derio. Hasta 5 veces, con eso lo digo todo.

Y de repente, un fin de semana se presenta propicio. Ninguno de los compañeros habituales está disponible, así que toca ir solo. La verdad, tengo tantas ganas de alpinismo que no es problema.

El viernes tras el curro preparo los trastos. Un pincho en Espinosa de los Monteros sirve de cena, y un par de horas más tarde, pasado Cervera de Pisuerga, los soportales de la iglesia de Santibañez de Resoba me sirven de abrigo. Estoy en la montaña Palentina.

Es curiosa la querencia que uno crea hacia ciertos enclaves. Es mi 4ª visita a estas montañas, siempre en solitario pues así ha terciado, y por fin tengo la posibilidad de conocerlas en invierno. Hace unos días el Espigüete ha sido ascendido por la vertiente norte, y tengo el itinerario bastante fresco por haberlo recorrido en verano hace un par de años.

La Norte del Espigüete figura entre las “Escaladas selectas” de Adrados. Básicamente se trata de un corredor limitado a su izquierda por un impresionante espolón rocoso. A dos tercios del desnivel, el corredor se cierra y unas rampas en diagonal a la derecha presentan las mayores inclinaciones (50º), que conducen a las palas finales. Estas tienen fama de traicioneras por avalanchosas, pero hoy no parece que sea el caso.

La vía en sí es bastante sencilla, pero tras las rampas a 50º, de una especie de rellano arranca una variante un poco más picante. Un estrecho corredor-goulotte que en cosa de 150 m te lleva hasta la cima Oriental del Espigüete. Y también ha sido ascendido hace poco por una cordada del GREIM.

Despertador a las 4:40 h. Una helada de carallo, así que desayuno en el saco, je je. Luego toca conducir un poco, hasta un parking en el paraje llamado Pinollano, a 1330 m. A las 6:30 h, aun a oscuras y bastante abrigado, inicio la aproximación. No hay pérdida, una cómoda pista conduce hasta la Cascada de Mazobres, uno de los atractivos turísticos del valle.

Poco antes de la cascada empieza a clarear. Dejo la pista y entre pedreras y monte bajo voy ganando altura. Ya aparece la nieve, pero puedo marchar cómodo sin crampones por el lapiaz. A eso de las 9:00 h me planto en un rellano, bajo la cara N de la montaña. A 1900 m la nieve ya es continua. Toca ponerse crampones, pues está super helada. Estoy en la base del corredor, no hay huellas de subida, solo los giros de algún descenso en esquís. La montaña está solitaria, espléndida en su salvaje soledad. Predomina la roca, pero hay la nieve suficiente.

Progreso con rapidez con crampones y bastones. Como siempre, voy bastante lastrado: cuerda, cintas, fisus, pitones, friends, tornillos, ancla, … Un poquito de todo. Para portear, y para poder bajarme de cualquier lugar si las cosas se ponen muy expuestas. Poco antes de las rampas a 50º saco los piolets. La sección tiene ambiente, pero se pasa bien. Tras las rampas viene un rellano, y allí creo adivinar la entrada a la goulotte N. Tiene buenta pinta, se ve algún resalte de hielo, pero por desgracia estoy tan cerca que no se ve su final. Espero no meter la pata.

Los primeros pasos son en piolet tracción por un resaltillo de 1,5 m de hielo. Después, unas rampas de nieve helada me llevan al 2º resalte, este también de hielo. Unos 4-5 m a 75º, pero que dejan a su izquierda un pasillito en nieve dura por donde continúo.

La ascensión es cómoda, y la línea muy bonita. La nieve está perfecta, y en los resaltes hay suficiente hielo para tornillos. Yendo solo, busco siempre los tramos más fáciles, pero yendo en cordada, saldrían unos muros más bonitos y mantenidos. Así que voy disfrutando de la escalada, protegido por las paredes laterales. Pero sigo sin ver el final. Otra rampa de nieve conduce a otro resalte helado, del que no se ve la salida. A ver si voy a salir a una arista rocosa cutre y pelada de nieve, y la lío…

Para mi tranquilidad, tras el tramo helado la línea da un quiebro a la derecha perdiendo inclinación, y puedo ver ya la arista cimera, en la que aparezco a pocas decenas de m de la cima. Son las 10:15. Una hermosa escalada para estrenar los piolets, unos 150 m  de rampas a 50-55º y resaltes a 70-75º. ¡Una pena que no sea más larga!

La arista cimera también se muestra muy estética, con algún merengue de nieve. En cambio impresiona ver lo seca que está la cara S. Otra arista desciende hacia el NE, y allí aparecen unas huellas solitarias. En esa vertiente también hay un itinerario asequible para ir en solitario.

Recorro la arista hasta el collado. Diviso la cima principal u Oeste, que conozco ya de otra visita, así que prefiero no demorarme y e inicio el descenso por las palas reputadas avalanchosas. Aunque ya iluminadas por el sol, la nieve aun está bien durita. Mejor. Pronto destrepo la rampa a 50º , no sin antes contemplar la bella goulotte, ahora en su totalidad. Llegado de nuevo al sombrío corredor, sustituyo piolets por bastones y bajo a buen ritmo. A eso de las 11 h me cruzo con unos andaluces que empiezan ahora a cramponear. Llevan material, así que les recomiendo la goulotte, cuya existencia desconocían. 

De vuelta al coche, el sol pega con ganas, ¡que agradable quitarse las botas y aligerarse de la mochila! Son las 13:00, han sido unas seis horas y media para 1100 m de desnivel. Aun estoy poniéndome cómodo cuando aparece otro montañero, con casco y piolets técnicos. Es el autor de las huellas que he visto en la vertiente NE. Un leonés que conoce bien la zona y me recomienda algunas otras vías por Ubiña y el Curavacas para hacer en solitario. Estamos un buen rato conversando amistosamente…

Una iniciación invernal de lo más gratificante. Ojalá haya más ocasiones de seguir explorando estas pequeñas montañas, confidenciales y solitarias. La Cordillera Cantábrica no defrauda.

Espigüete, 2447 m, Norte clásica y goulotte Norte. III-3, 150 m, AD, max 65º-70º

Patxi Aiaratik

 

Curavacas desde Vidrieros. Para otra vez.

Pista a la cascada de Mazobres.

La cascada



Los andaluces iniciando el corredor



Goulotte N




Arista y cima Oeste

Cima E y Curavacas



Picos de Europa, el Friero a la izqda




Saliendo a la arista

Un resalte


Vista de la goulotte desde su base.


lunes, 2 de junio de 2025

EN TIERRAS DEL CONDOR 3 Cerro Austria (5320 m) y regreso.

 

Nevado Condoriri al amanecer. Cara E

Cabeza de Condor y Ala izquierda, con su preciosa cara S

 

EN TIERRAS DEL CONDOR 3

Cerro Austria (5320 m) y regreso.

 

Tras la paliza de la víspera, finalmente amanecemos en bastante buen estado. Desayunamos sin prisas y valoramos nuestras opciones. Estirando un poco la comida podríamos quedarnos un día más para darle un tiento al Condoriri… Pero eso supondría contactar con Roque el arriero, Orlando el chófer, con el hotel de La Paz... Vamos, un lío. Además, Aitzol aun sigue con los pies tocados. Descartamos la idea. Mañana nos volvemos, pero hoy afinaremos nuestra aclimatación subiendo al Cerro Austria.

Es esta una cima situada en la cresta que limita por el oeste el gran valle que conduce hasta Chiar Khota, nuestra laguna. Si siguiéramos por la arista, terminaríamos por alcanzar la cima del Condoriri, así que las vistas prometen ser espectaculares. Además, esta montaña acostumbra a estar libre de nieve, así que su ascensión es sencilla: ni crampones ni piolet, bastan bastones y zapatillas, aunque yo preferiré ir con las botas de trekking.

El sol ilumina ya estas laderas orientadas al este cuando nos ponemos en camino. Tras un terreno ondulado de lomas pedregosas donde abundan las vizcachas, llegamos a una planicie herbosa ideal para acampar. A partir de aquí la senda está bien marcada. Nuestra ruta coincide al comienzo con la normal al Condoriri, así que estamos pendientes de las bifurcaciones. Será en la 2ª de ellas donde habrá que desviarse, en un hombro herboso junto a la surgencia de un arroyo, en un punto marcado por la presencia de un bidón pintado de blanco.

Una pareja de algo parecido a perdices nivales chapotea en el arroyo y se aleja sin demasiada prisa. En lo alto, planea otra pareja de “suerte marías” o allkamaris, pequeña rapaz del tamaño de nuestro ratonero, oportunista y descarada, que los indígenas aprecian y consideran de buen agüero. Más allá, distingo la lejana silueta de una gran carroñera, toda ella oscura salvo los blancos bordes de alas y cola. ¿Será el condor?¿O algúna otra especie, como el zopilote o gallinazo?

La senda, ancha y evidente, asciende por la izquierda hasta un collado, a 5150 m. A medida que ganamos altura, va destacándose hacia el este la hermosa mole nívea del Huaina Potosí, que esperamos poder visitar. Una vez en el collado, las vistas en efecto son impresionantes. La Cabeza del Condor se muestra en todo su esplendor, con su cortejo de glaciares. Pero la visión que más me fascina es la elegante cara Sur del Ala izquierda del Condor (5560 m), que parece estar en buenas condiciones. Una vía MD de 400 m con unos 80º de inclinación máxima.  Es ahí donde se produjo el accidente a partir del cual escribió Isabel Suppé su “Noche estrellada”… Bajo la pared, el glaciar desciende suavemente hasta desembocar en las morrenas que rodean a otra laguna espectacular, rodeada laderas terrosas multicolores: Juri Khota. Divisamos un nutrido grupo de trekkers y arrieros que tras bordear la laguna se dirigen hacia nuestro collado.

Nosotros ahora seguimos una cresta pedregosa que en poco tiempo nos conduce a la cima  del Cerro Austria (5320 m). De vuelta al collado, mientras picamos algo volvemos a recibir la visita de los “suerte Marías”, al acecho de las sobras. En vuelo su silueta blanquinegra es muy llamativa, pero posadas el blanco se oculta y son más feúchas. Su descaro e inteligencia las hace parecerse a las urracas de nuestra tierra. Desde el collado, sigo unas vagas sendas en dirección al glaciar del Ala Izquierda, pero no me queda claro el acceso. ¿Tal vez desde Juri Khota? Además al norte de esta laguna hay un par de nevados con estéticas y relativamente cómodas vías de acceso.

En cosa de 4 h estamos de vuelta en el campo base. La tarde discurre entre siestas, paseos y charlas. Aparece Roque con su hijita Maité, de seis años, que hoy no tiene clase. Además de arriero, es el dueño, o al menos el encargado del refugio. Dispone de dos habitaciones con cocina y butano, una de ellas a disposición de los guías, y otra más amplia con colchonetas en el suelo para dormir. La noche cuesta 3 €, o 30 Bs, o bien 15 Bs si se monta la tienda. El agua se trae desde bastante distancia y es de fiar, nos asegura Roque. La verdad es que no tendremos problemas, incluso sin pastillas potabilizadoras.

Las temperaturas diurnas al sol son agradables, pero bajan bastante a la sombra o al ponerse el sol. El amanecer más frío será de -7ºC, bastante llevadero a decir verdad. Podríamos habernos arreglado con sacos y plumíferos menos totxos, pero nunca se sabe…

………………

Madrugada, 02:00 horas. Salgo de la tienda desvelado y veo luz en la carpa de Luca y Ramiro, nuestros vecinos argentinos. ¡Qué raro!

Cuando nos despertamos esa mañana, sorpresa. La tienda de los argentinos ya no está, y sus petates están junto a las nuestras, con una nota. Luca no acababa de aclimatar, y esta noche se ha puesto peor. Ramiro tiene un aparatito para medir la saturación de oxígeno en la sangre, y cuando ha visto la lectura han decidido salir pitando rumbo al hospital. Joder. Espero que todo acabe bien.

Nosotros nos ocuparemos de que Roque baje los petates y Orlando los lleve hasta su hotel.

Por lo demás, todo bien. El día luce esplendoroso, como siempre, y como casi todos los días que estaremos en este país. Habíamos quedado a las 12 h con Orlando en la Rinconada, así que ayer quedamos con Roque a las 10 h para recoger los petates. Pero hoy nos toca aprender que en Bolivia todo es relativo, sobre todo los horarios. A lo largo de esta estancia comprobaremos que la puntualidad es importante sobre todo para nosotros.

Aunque tenemos cita a las 10 h, Roque ya anda trajinando por aquí a las 8h, metiéndonos prisa. Se ve que le habrán salido más porteos. Cargamos los petates de los argentinos en la moto, y se marcha. Así podemos terminar de secar las tiendas. A la noche, la transpiración se congela y se llenan de escarcha, que ahora hay que secar al sol.

A eso de las 10 h iniciamos el descenso. Los tres petates de la subida se han convertido en dos, y ahora bajamos mochilas más pesadas. Por delante va Roque, con la moto bien cargada. Atravesamos un hermoso rebaño de llamas y alpacas de colorido pelaje. Estas últimas son especialmente bonitas, de aspecto más fino y delicado. A menudo me doy la vuelta para contemplar el fiero Condoriri. ¡Ojalá podamos volver a visitarlo!

A eso de las 11 h estamos en la Rinconada. Ya hay allí varias furgonetas, y aun aparecerán más. La espera se hace larga, y paseo por las riberas del arroyo por donde pastean ovejas y llamas, espantando a las gaviotas y a esos curiosos gansos que siempre van por parejas (piuquén o ganso andino).

Bien pasadas las 12h, nos mosqueamos y nos acercamos a la granja de Roque, un km más allá. Y allí nos los encontramos a los dos, Roque y Orlando, platicando tranquilamente al sol.  Habíamos quedado claramente en que a las 12h en la Rinconada, y no en la granja. En fin…

Finalmente cargamos la furgo y volvemos a La Paz. Recorremos de nuevo el ondulado valle, salpicado de granjas y ganado, llamas y alpacas en su mayoría, aunque también ovejas y alguna vaca. Tierras ásperas y ventosas, de laderas pedregosas, ausentes de cualquier tipo de árbol, sin más alegrías que el discurrir del arroyo en mitad de una estrecha pradera mil veces mordisqueada pero aun verde. En una orilla se ve una fila de escuálidos chopos jóvenes, recién trasplantados y protegidos por tubos de plástico del diente del ganado. Está por ver que puedan progresar.

Después volvemos a ascender al altiplano, la puna llana y pedregosa, donde la hierba se hace rala, coriácea y escasa. Lo atravesamos, y arribamos de nuevo a esa especie de tierra de nadie que no es ni puna ni ciudad, ni altiplano ni campiña, ni naturaleza ni arrabal, pero que ya tiene algo de las dos. La pista de tierra se transforma en asfalto, aparecen viviendas, plásticos y basura en las cunetas. La Paz en cambio es una ciudad limpia, a diario cuadrillas de barrenderos se esmeran en la tarea.

A la entrada al Alto, de nuevo el tráfico, y las gasolineras abarrotadas. Hay tensión en el país por la falta de suministro, sobre todo de gasoil. Los transportistas amenazan con bloquear la capital. Descendemos ya hacia el embudo de La Paz, cuando nos da un antojo de pollo. Cantidad de chiringuitos de comidas se alinean en la calle en cuesta. Por 16 Bs cada uno (1´60 €) nos damos un atracón de pollo asado con arroz y patatas fritas. A eso de las 16:00 estamos ya en nuestro hotel, listos para la ducha y la siesta…

Así termina nuestra primera incursión en la Cordillera Real. Hermosas montañas…

Patxi Aiaratik

 


Ganso andino, Oressochen melanopterus

Alpacas


Esperando

Rinconada, la granja de Roque


La Rinconada














Lagidium viscacia

Vizcacha




Escarcha al amanecer

Los cuatro con Ramiro, Luca disparando


Phalcoboenus megalopterus

Suerte maría o Allkamari






Laguna Juri Khota

Huaina Potosí

Ala izqda, cara S, 400 m MD




Perdiz de Darwin, Nothura darwinii

Laguna Chiar Khota, campo base



Cerro Austria

 

GRANITO EN PANTICOSA

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