 |
Saliendo de la Régil a la N del Naranjo
|
 |
Mar de nubes al atardecer, Vega de Urriellu
|
CUENTAS PENDIENTES
Vega de Urriellu 1, julio del 23
Hace ya mucho, cuando Juan y yo
escalamos la Leiva a la Oeste del Picu, hablamos de volver. Tras muchas vías en
la cara Este, algunas en la Sur y tres en la Oeste, se trataría de dar por
finiquitada nuestra exploración de la montaña subiendo por la Norte. Y
podríamos aprovechar el viaje para escalar en Torre Cerredo. Al fin y al cabo, si
Adrados las reseñaba en sus “Escaladas selectas”, tenían que valer la pena.
Como de costumbre, no es que pasen
años, sino décadas. Pero al fin llega la ocasión a finales de julio.
Como en todas partes, la
masificación post-pandémica es evidente en Arenas de Cabrales, Puente Poncebos
y Sotres. Las plazas de parking en Pandébano son limitadas, y de 9:00 a 15:00
hay control al inicio de la pista. Tenemos suerte y podemos pasar.
Con trastos y comida para pasar tres
noches nos ponemos en marcha. La verdad es que tenía medio olvidados los
detalles de la subida. Llegamos a la Terenosa, donde hay ahora junto a la
fuente un refugio muy acogedor del que Papila me hablará muy bien. Poco
después, salimos de los prados y entramos en el lapiaz. Una brechita (Collau
Valleyu en los mapas) nos cambia de vertiente, aquí ya deberíamos ver el Picu
pero las nubes bajas se han pegado a los relieves, y pronto entramos en el
famoso “orbayu”. Mejor así, sudaremos menos y la subida se hará más llevadera.
Finalmente de nuevo aparece la
pradera, estamos en la Vega de Urriellu. Hemos tardado dos horas y media. Solo
la base de las paredes del Picu es visible. Aquí y allá se ven tiendas, muchas
en las cercanías del refugio. Deambulamos entre los grandes bloques, buscando
algún buen vivac que esté libre. Finalmente elegimos un hueco bastante
claustrofóbico pero con buenas vistas a unos 200 m bajo el refu, al menos nos
libraremos del rocío, pues no llevamos tienda.
Una vez instalados y cenados, las
nubes se abren y nos permiten disfrutar de las últimas luces sobre la
intimidante y poderosas cara Oeste. Será cosa de la edad, pero el caso es que
hoy la veo muuyy grande, y yo me siento muuyy pequeño… Recorremos con la mirada
los itinerarios que conocemos, y me siento aliviado por tener hechos ya los
deberes hace bastantes años. No me veo volviendo a entrar en semejante tapión.
Amanece un hermoso día, con cielo
despejado. Desde el “porche” de nuestro vivac divisamos perfectamente el
recorrido a seguir. La vía Régil supera un espolón justo a la izquierda del
desplome de la Bermella, y en dos largos alcanza una línea de fisuras que
conduce hasta un hombro en la cima del espolón. Desde aquí iremos en busca de
la Cainejo-Pidal, la vía original de ascenso al Picu.
Pero lo que a distancia es claro y
evidente, se revelará en la práctica más complejillo. La Regil resultará una
vía a no subestimar. La entrada es poco evidente y con roca delicada. Se puede
subir casi por cualquier sitio, pero con cuidadín, y apenas hay material para
marcar el recorrido. A unos 15 o 20 m hay una vieja reunión, uno de cuyos
pitones Juan mosquetonea antes de darse
un pasito un poco delicado. Después llega ya a terreno más fácil. Tras 60 m, en
una especie de hombro, encuentra una reunión con parabolts. Últimamente se han
abierto varias vías en este sector.
Otro largo fácil en travesía
horizontal a la izquierda nos deja en la base de la fisura-diedro-chimenea que
ya no abandonaremos. Son dos largos muy buenos, el primero de V, pelado y no
tan fácil de proteger por unas placas a la derecha de la canal, y luego por su
fondo. El segundo está más pitonado, y termina por unos pasos en diedro de V
sup que se protegen bien.
150 m de trepada ensemble (mejor con
zapatillas) y henos aquí bajo la cara N del Picu, contemplando la ruta por la
que el Cainejo condujo al marqués Pedro Pidal hasta la cima en agosto de 1904.
¡Casi nada! La canal que sigue la vía es evidente, y se aprecia también la vira
o terraza por la que pasó Schulze en la 2ª ascensión.
De nuevo estamos ante otra vía a no
subestimar, pese a las escuetas cotaciones que le da Adrados. Arranca con un
primer largo, muy bonito y bastante pitonado, de IV con algun pasito de V, que
supera unas placas por el terreno con más presas hasta una reunión. Cómodo en
realidad, pero nada mal para escalarlo sin gatos y con alpargatas. El 2º largo
nos conduce por terreno no tan evidente y más pelado hasta la vira Schulze,
donde montamos reunión bajo la fisura-canal. Esta es fácil y bastante tumbada
en su inicio, pero poco a poco va ganando en verticalidad y dificultad.
Mosquetoneando algún pitón llego a una reunión, pero sigo, ya que aún queda
mucha cuerda. Al final me encuentro unos pasos verticales y más atléticos. Hay
algún pitón, y los friends entran bien. En un momento dado el terreno echa para
atrás, ¡debo estar en la famosa “panza de burra”! Un buen apretón, y llego a
una cómoda reunión.
Por encima, la canal vuelve a
tumbarse, para enderezarse después. De nuevo tocan unos pasos verticales y
atléticos, y hay menos pitones que antes. En el paso más duro, se trata de
abrirse bien de piernas en oposición en los bordes de la canal para ganar
altura y llegar a unas buenas presas… Pero hoy es unos de esos días en los que
mi cadera derecha no me deja estirar la pierna. Así que no me queda otra que
empotrar puño en una fisura ancha y tirar a lo bestia.
En cualquier caso, alucinamos con el
nivel de escalada y bravura de los aperturistas hace 120 años. Hoy en día, con
pies de gato y material en abundancia, sigue tratándose de pasos de V recio que
en muchas escuelas de deportiva se cotarían de V sup. Para quitarse el
sombrero.
Un largo ensemble nos conduce a la
cima del Picu, también con su virgencita. Las nubes andan revueltas, suben y
bajan jugando con la visibilidad y los relieves, añadiendo dinamismo al
paisaje. Al parecer, debe de haber atasco en la cara E, con siete u ocho
cordadas amontonándose al salir por la Cepeda. Nosotros destrepamos el circo de
la cara Sur, hasta llegar a una de las líneas de rappeles (hay cuatro al
parecer) que nos conducirán hasta la base. Solo queda bajar, como tantas otras
veces, la Canal de la Celada.
Coincidimos con un grupo de scottish
con los que recordamos nuestras visitas a Fort Williams y Ben Nevis. Otro sitio
al que habría que volver antes de que se amontonen las décadas.
Y finalmente, asistimos a otro
fastuoso crepúsculo mientras cenamos en nuestro “porche”. Hoy dormiremos más
cómodos, nuestro compañero de “bloque”, uno de los damnificados por el atasco
en la Este, se marcha con lo que
ocupamos su vivac, más espacioso.
La verdad es que cuando entro en el
saco me siento cansado. En total, han sido 10 horas de muy buena actividad,
entretenida, a ratos exigente, y en cualquier caso más dura de lo esperado.
¡Una buena jornada! Durante toda la escalada hemos estado a la sombra, a veces
con el cortavientos puesto, lo cual no está nada mal en estos veranos calurosos
Hemos usado 10 expreses, fisus, cintas,
aliens y un juego de tótems y camelots hasta el 3, repitiendo algunos medios. El
segundo escala con una mochilita de ataque.
Picu Urriellu. Cara NO, vía Régil (1955), 200-250 m, 4 largos, V/Vsup.
Cara NE, vía Pidal-Cainejo (1904), 350 m, 5 l más ensemble, V.
Patxi Aiaratik
 |
Refugio de la Terenosa
|
 |
El Picu
|
 |
El vivac
|
 |
Espolón Noroeste, por donde va la Régil
|
 |
Régil, primer largo
|
 |
Régil, tercer largo, delicado y bonito, V
|
 |
Tercera reunión.
|
 |
Cuarto largo, V/Vsup?
|
 |
Saliendo de las dificultades
|
 |
En el hombro
|
 |
Cainejo Pidal, primer largo, ¡No está mal para 1904!
|
 |
2º largo de la Cainejo... ambiente.
|
 |
2ª reunión
|
 |
Saliendo de la Panza de Burra
|
 |
Aquí se pone tieso. V bien recio.
|
 |
Fin de las dificultades
|
 |
Con la Santina en la cima
|
 |
Ambiente bajo la Este
|
 |
Cara E del Picu
|
 |
Cara Oeste al anochecer
|