sábado, 27 de abril de 2024

INVIERNO LEJANO, 3. Deslizándose por las montañas vascas

 


 

 

INVIERNO LEJANO, 3.

Deslizándose por las montañas vascas

Como tantas otras actividades invernales, las ocasiones de partir con los esquís de fondo a recorrer nuestras montañas son cada vez más impredecibles. En este invierno tan irregular, finalmente en un par de ocasiones un fugaz manto níveo se ha adueñado de los relieves, y con Juan nos hemos apresurado a aprovecharlo.

Es casi un rito, recuperar cada invierno al menos una vez el contacto entre las ligeras y finas tablas y la nieve cada vez más improbable. Tan necesario y casi imprescindible como la visita a Gavarnie, que por desgracia este año nos ha fallado. El hielo se esfuma.

Cada año se repiten las mismas impresiones. Uno se sorprende ante la belleza ya conocida pero siempre renovada del paisaje invernal. Constata con cierta melancolía la decadencia de esta actividad del esquí de fondo, que parece cada vez más ser cosa de la tercera edad, salvo excepciones. Pero por encima de todo, la maravilla permanece…

En enero subimos al puerto de Urbasa. Es gratificante encontrarse con algún fondista local. Parece ser que en Altsasua se mantiene la afición, y se preocupan de marcar y pisar un bucle de 6 ó 7 km por el bosque. Nosotros lo prolongamos por la pista de Otsoportillo, y tengo la ocasión de mostrarle a Juan un tejo descomunal, catalogado como árbol singular. En total, unos 20 km que remataremos liberando con nuestras palas un par de coches atascados en la nieve.

En marzo volvemos a deslizarnos por el clásico recorrido de Aralar: Guardaetxe, Unako putzua, Igaratza, Errenaga y vuelta. Al llegar al parking parece que hay obra en marcha. ¿Irán a reabrir la antigua cantina? Ojalá. Poco antes de Baraibar, los narcisos ya han estallado en las cunetas y al borde del hayedo. La primavera llama a nuestras puertas. Pero al menos por esta temporada hemos conseguido mantener la tradición.

Patxi Aiaratik

















 



miércoles, 17 de abril de 2024

AGOSTO EN CHAMONIX 4 Afiladas palabras, Petit y Grand Dru.

 

 

Vista desde la Charpoua

Petit y Gran Dru desde el col de Montets

AGOSTO EN CHAMONIX 4

 Afiladas palabras, Petit y Grand Dru.

¡Qué placenteros los días de reposo en Chamonix, agotado y satisfecho tras una buena escalada! Y sin embargo, hoy me siento un tanto nervioso callejeando por la ciudad, visitando sus tiendas y librerías. Siento que aunque las vías y los largos van acumulándose, aun no hemos hecho ninguna actividad de fundamento que merezca este reposo. Me muero de ganas de subir a la montaña.

Por fin, los temores de Marcos van disipándose. El azar me junta con mis compañeros en la Maison des Guides. El tiempo pinta bien, y reservamos dos noches de refugio en la Charpoua.

Desde lo alto del col de Montets el Petit Dru aparece como una afilada flecha de granito contra el cielo azul. También es impresionante su visión desde la plaza de Les Praz, donde tomamos un pote mientras discutimos la estrategia. Es una montaña intimidante y atractiva, no es de extrañar la fascinación que siempre ha ejercido sobre la pequeña comunidad de escaladores.

Sucesivos desprendimientos han golpeado duramente la cara Oeste del Dru, llevándose consigo entre otras vías al Pilar Bonatti, así como las esperanzas que algún día tuve de repetir esta vía que hace tanto Juan escaló con Sherpa y Txingu. Pero el Dru tiene más vertientes y vías para ofrecer. Está la Norte, una de las seis prestigiosas y codiciadas caras norte alpinas de Rebuffat, pero debido al calentamiento global el peligro de caída de piedras en verano la ha transformado más bien en una vía a escalar en otoño e invierno, cuando el hielo y el frío limitan los desprendimientos. Pero entonces se trata de una vía de mixto, y eso es otro tema.

Nuestra idea es realizar la travesía de los Drus, ascendiendo al Petit Dru (3733 m) por la vía original, y luego pasando al Grand Dru (3754 m) por la vía de la” Z”. Se trata también de una gran clásica, la número 40 de las “100 mejores”, un recorrido de envergadura, pero sin llegar a ser extremo, y por lo tanto bastante abordable. Pero no dejan de ser 700 m de escalada por terreno no muy definido, cuyo horario oscila entre las 7 h de los muy rápidos a las 20 h de los lentorros.

Y luego está la cara Sur, un paredón de 700-800 m surcado por varias vías de V sup clásico, con secciones muy pero que muy verticales. Hace tres años los guías equiparon una bajada con rappeles por esta muralla. Son en total 17 rappeles equipados con químicos y plaquetas reflectantes para localizarlos en la oscuridad. Sinceramente, lo que más me preocupa de la actividad es esta bajada. Demasiados rappeles por terreno desconocido, con la posibilidad siempre presente del atasco de cuerdas. En fin, ya veremos.

Hay distintas formas de plantearnos la escalada. En lugar de ir al refugio, podríamos subir material de vivac. Podríamos vivaquear justo antes de las dificultades, o bien entrar en la vía sin prisas y vivaquear en ella, parece haber buenos emplazamientos. Podríamos escalar con pies de gato, o con las botas de trekking, como parece ser costumbre entre los guías. Observando la foto de los rappeles, da la impresión que el último de ellos nos deja justo en la terraza al borde del glaciar… En ese caso, podríamos dejar allí botas, bastones, crampones y piolets, incluso alguna mochila. Podríamos plantearnos escalar sin apenas peso, con pies de gato, y dos mochilas ligeras para ropa, agua y barras energéticas…

Así que finalmente nos decidimos por un estilo ligero, con la idea de escalar y bajar de la pared en el día. Llevaremos 10 expreses, un juego de tótems hasta el camelot 4 con algún número repe, bastantes cintas y unos pocos fisus. Nos olvidamos del saco y el aislante, iremos al refugio. Pasamos de polainas, y llevamos un único piolet. Además de los gatos, llevo botas de trekking y crampones articulados.

Cuando me echo a los hombros la mochila en Montenvers, no parece pesada. Pero aun así, la subida a la Charpoua se hará larga, 5 horas. La excursión por la Mer de Glace es más amena que otras veces, pues los neveros en altura siguen resplandecientes tras la nevada. En un momento dado nos cruzamos con Simon Elías, viejo amigo de Papila, que baja de la montaña con clientes. Parece ser que últimamente se dedica más a buscar cristales que a guiar, y al parecer le va bastante bien.

Vuelvo a encaramarme por la larga sucesión de escaleras que conduce de la Mer de Glace a los refugios de Couvercle y Charpoua. Una vez superada la pulida muralla que el retroceso glaciar ha dejado al descubierto, y que parece crecer año tras año, flanqueamos a la izquierda por pedreras y herbazales, para acometer la última subida a la Charpoua, donde de nuevo aparecen los hierros.

Y al fin llegamos a la Charpoua (2841 m). Un pequeño refugio de madera y olor a alpinismo antiguo y venerable. Un limitado oasis de humanidad en un paraje salvaje, un sobrecogedor circo glaciar rodeado de afiladas agujas y paredes de granito oscuro.

Buscando donde llenar la cantimplora (en el refugio cobran el agua a 2,5 €/l) nos acercamos hasta la base del glaciar. La travesía del mismo se ve sencilla, sin seracs amenazantes ni grandes grietas. No parece presentar problemas. Visualizamos también la trepada hasta la arista de Flammes de Pierre, donde comienza la vía. Se ve bastante evidente.

Cenamos en el refugio. Ha sido rehabilitado esta misma temporada, manteniendo las dimensiones y materiales del original, pero mejorando el aislamiento. Apenas hay 12 plazas. Estamos 7 u 8 personas, aparte la guardesa, su pareja y sus dos hijos, uno apenas un bebe, y el otro de dos o tres añitos. Todo alrededor de la cabaña, hay redes instaladas para que los críos no se partan la crisma…

Ponemos el despertador a las cuatro de la mañana.

Patxi Aiaratik




Asoman los Drus

 

A la izqda el Petit, a la dcha el Grand

Un pequeño refu de 12 plazas



Atardecer en la Charpoua


El glaciar pinta bien

 



miércoles, 27 de marzo de 2024

INVIERNO LEJANO, 2. Cuando casi abrimos vía…Capricho de invierno a Punta Fetas.

 

 

Txingu en el primer largo

La fina goulotte a la derecha

 

INVIERNO LEJANO, 2.

Cuando casi abrimos vía…Capricho de invierno a Punta Fetas.

Una semana después del Taillon, las condiciones en el Piri siguen siendo óptimas. Poca nieve en altura, pero durita y bien helada. Por contra, por debajo de los 2000 m apenas hay nieve, y por lo tanto tampoco fusión ni hielo de cascada. El primer muro de Gavarnie no existe.

La norte del Taillon me dejó tan buen sabor de boca que mi primera idea es visitar a su vecina, la norte del Gabietous. Pablo marchará con Gontzal a la cascada del Lac Vert, que escalaran en una jornada de largo pateo. Txingu está libre, y hablamos de aproximar por Bujaruelo. Será también una soberbia calcetinada, pero eso es lo que hay.

Y de repente aparecen un par de piadas interesantes allí por Lizara. Parece ser que en la punta Fetas, junto al Bisaurín, acaban de abrir un corredor en homenaje a Julio Armesto, recientemente fallecido. Tuvimos la suerte de conocerle hace unos años en Aniés, y sí que me apetece recorrer “su” vía. Además, con el cambio de planes quemaremos menos gasolina. Txingu está de acuerdo.

Esa noche, tras vislumbrar no uno ni dos, sino tres corzos en la subida desde Aragüés, dormimos en el parking del refugio de Lizara (1540 m), entre otras furgonetas y alguna autocaravana. La nieve brilla por su ausencia, está por encima del collado Foratón. La noche será tranquila salvo por unos gilipollas que llegan a las tantas con música heavy a todo volumen.

Ponemos el despertador a las 6: 30, y a las 7:15 estamos en marcha. Hicimos la mochila ayer en Verdún, antes del café: dos cuerdas, 7 expreses (dos disipadoras), 5 tornillos (4 cortos) y unos cuantos fisus y friends, aliens incluidos, hasta el C2. Tres pitones por si acaso, y muchas cintas. Hora y pico antes de nuestra partida, hay bastante meneo de cordadas en la oscuridad, imagino que en ruta hacia el corredor NE del Bisaurín. Entre ellos, los gilipollas de la víspera, de nuevo con la música a tope. Sin comentarios.

¿Dónde está la nieve? El paisaje se ve reseco, herbazales marrones y el verde oscuro de los pinos silvestres bajo el roquedo. Siguiendo la GR en un flanqueo ascendente cruzamos el pinar y vamos entrando en el barranco de Bernera. Pronto estamos en la cabaña de los Forestales, a 1970 m, junto a otra cordada que va al Bisaurín. Ni rastro de nieve.

Cruzamos la brecha y nos plantamos en Plana Mistresa. ¡Hermoso paraje! La primera vez que lo ví, camino del col de Secús, tenía una aire ártico, como de otra era geológica. Solo faltaban los mamuts… Ahora es una pradera triste y gris por donde serpea un arroyo. Pero girando hacia el Oeste y ganando altura hacia el collado por fin aparece la nieve, primero en manchas discontinuas que esquivamos por la pedrera, pues está dura como el hielo.

A cota 2150 m o así no queda otra que ponerse los crampones. En apenas unos minutos el carácter del paisaje ha cambiado radicalmente. Ahora estamos inmersos en una hermosa postal alpina, un terreno de espolones rocosos y neveros que cierran un valle de origen glaciar. La ascensión al col de Secús requiere superar tres escalones y pensamos que nuestra vía debe estar a la altura del segundo, a la par del desvío de la huella que sube al Puntal de Secús. Una vez allí, dejamos las mochilas ocultas entre bloques y nos desviamos un poco para situarnos. Se supone que a la derecha de la vía discurre otra, más antigua  y sencilla, abierta por Alberto Urtasun.

Vemos un corredor, y a su izquierda una estrecha línea de hielo. No se parece demasiado al corredor Armesto, pero se ve bonita y atractiva. Hacia allá nos dirigimos, por pendientes nevadas con algún tramo a 50 º que nos dejan en una especie de terraza colgada. Desde aquí podríamos tirar a la derecha a seguir el corredor, que aparentemente podría ascenderse sin cuerda. Justo encima nuestro, hay un chimenea vertical e impresionante que haría las delicias de los escaladores escoceses, y a su izquierda, nuestra línea, un hilito helado que se estira por una falla de la pared.

Al igual que la semana pasada, las condiciones son inmejorables. Nieve más que helada, afloramientos de hielo a veces. No es terreno para resbalarse. Montamos una cómoda reunión en unos bloques y arranca Txingu por las rampas heladas que van ganando inclinación (55-65º ) según se acercan al comienzo de la goulotte, donde montamos otra buena reunión en roca. A todo esto, varias marcas de puntas de crampones en la nieve helada nos indican que no somos los primeros en pasar por aquí.

El segundo largo es una bella canal helada de unos 50 m de longitud y a veces uno de anchura. El fondo de la goulotte presenta hielo suficiente, así que se protege bien con tornillos y algún friend. De nuevo veo señales de paso, algún agujero de tornillo. El hielo es sano, pero está como fracturado, formando escalones, así que la escalada es cómoda y gozosa. Tras unos primeros metros a 80º la goulotte tumba un poco, pero sigue igual de estética hasta que casi a tope de cuerda se abre y me permite montar otra reunión en roca.

Aseguro a Txingu que sale de la goulotte encantado por la escalada, y en un pequeño hombro recogemos el material. Han sido dos largos muy bonitos, 100 m en total, mas otros  100 del corredor de entrada. Pero todavía nos faltan otros 100 o 150 m por palas heladas pero cómodas y al final rocas verglaseadas hasta la cima de Punta Fetas (2539 m). No parece que hayamos acertado con el corredor Armesto, pero lo que es seguro es que hemos escalado una bonita línea que nos hubiera gustado abrir. Pero aunque no hay material abandonado, sabemos que hemos seguido el rastro de otra cordada.

Alcanzamos el col de Baste (2487 m) entre Fetas y Bisaurín, marcado por una curiosa dolina o depresión, y descendemos por las inclinadas pendientes que nos llevan de nuevo hacia la Plana Mistresa para recuperar las mochilas. De nuevo en la borda de los Forestales, asistimos a un festín de buitres allá arriba en una ladera. Tal vez una carroña de sarrio.

A las 15:15 estamos de vuelta en Lizara, tras 8 h de actividad y 1000 m de desnivel, sazonados por una bonita e inesperada escalada de dos largos ventilada en cosa de una hora. Muy contentos por cómo ha ido el día, pero yo al menos un tanto mosca, deseoso de saber qué hemos escalado exactamente.

Un par de días después el misterio se resuelve. En efecto, el corredor Armesto está bastante más a la izquierda (abajo), y quedará para otra ocasión. Al parecer, hemos hecho la primera repetición de “Capricho de invierno”, línea abierta por Pablo Brun y Xabier Albizu pocos días antes de nuestro paso. El Pirineo más occidental no deja de sorprendernos.

Capricho de invierno, 150 m, D, 2-3 largos, max 80º.

Patxi Aiaratik

Entrando en Plana Mistresa



Al fondo el collado Secús

Intuímos algo

Primeras palas

La profunda chimenea

Entrando en materia




Txingu en la reunión


Empezando el 2º largo







Mirando al Bisaurín


La línea



Caseta Forestales








PRIMAVERA EN EL ASPE Aspe (2643 m), Arista de los Murciélagos

    Tal vez el largo más bello, ascendiendo a la 2ª aguja, IV sup PRIMAVERA EN EL ASPE Aspe (2643 m), Arista de los Murciélagos Una se...