domingo, 7 de enero de 2024

VIAS DE OTOÑO 2 Aintzindariak al Zorrolitza, Atxarte

 

Alluitz con Urrestei al fondo. ¡Magnífico Duranguesado!

Aintzindariak, primer largo, espectacular.

VIAS DE OTOÑO 2

Aintzindariak al Zorrolitza, Atxarte.

 

Antes de que termine el año hay que apresurarse. Hay que escalar mientras aun se pueda en Itxina, en Sierra Cantabria, en el Duranguesado. A primeros de noviembre estoy con los críos visitando el Parque Natural de Urkiola. Además de admirar al último oso que recorrió estas sierras (pobrecito, qué pequeño se le ve disecado en una vitrina) contemplamos desde un mirador las hermosas paredes que se extienden desde Aitz Txiki hasta Anboto. Vertiente agreste y salvaje, amasijo de espolones, canales, pedreras y verticales herbazales que me recuerdan a los Picos de Europa.

A todo esto, me viene a la memoria el croquis de una vía al Zorrolitza, “Aintzindariak”, vía relativamente moderna (2009) de la que no hay prácticamente nada en internet, salvo el croquis de los aperturistas y un comentario de una cordada que no acertó a seguir el itinerario. Terreno de aventura, pues.

A mediados de mes quedo a las 8:30 en Durango con Juan y Txingu, siempre dispuestos para este tipo de historias. No nos cuesta ubicar el inicio de la vía, justo en la vertical del Espolón de los Líquenes Rojos. De hecho, recorrí sus primeros largos hace unos años con Carlos, y luego continuamos por los Líquenes.

El primer largo de Aintzindariak es tal y como lo recordaba, bonito y evidente. Un vistoso diedro de V sup que se protege a placer con un viejo spit en su inicio. Lo que no recordaba era la dureza del 2º tramo difícil (6ª , el tercer largo del croquis), que me pilla totalmente a contrapelo y me cuesta un horror pese a ir de segundo. Solo al tercer intento lograré salir de ese paso tan antipático y con potencial caída a repisa (un pitón), tras chivarme Juan la presencia de unas presas a la derecha.

Tras estos tres largos, que Juan lidera y convierte en dos, salimos a un hombro donde nos desencordamos para seguir una amplia terraza a la derecha que nos aleja del eje del espolón. Sobre la terraza se ve un muro elegante y compacto, una placa no demasiado vertical con tubos de órgano. Más tarde veremos que la cruza en su centro una línea de tres parabolts espaciados. Pero por lo pronto, el croquis parece mandarnos bastante más a la derecha, al extremo de la vira y de la placa. Total, que nos saltaremos lo que prometía ser un largo bonito y compacto para ascender por un terreno bastante menos interesante, y por supuesto no llegar a ninguna reunión. La verdad es que el croquis no ayuda demasiado…

Pasamos un buen rato buscando la reunión y la posible continuación de la vía. Al fin creemos reconocer la trayectoria del 5º largo, e incluso lo que parece ser un parabolt. Así que me ato las dos cuerdas y doy inicio a lo que resultará  ser un largo bastante bonito, con una cómoda primera parte (IV) protegida por puentes de roca seguida de una sección de 6ª a la altura del parabolt. Esta vez, tras 50 m, sí llegamos a una reunión con un solo parabolt.

El siguiente largo cruza una canal por una brechita y continua por un muro más compacto a su derecha. Enhebrando puentes de roca, sigue por un terreno no muy difícil (V), pero hay que avanzar con tiento pues los agujeros que voy usando para progresar están llenos de hierbajos. Ahora tocan unos pasos delicados para alcanzar a la izqda. la canal que lleva a la reunión. Pero la canal aparece sucia y de aspecto impracticable, llena de matos y zarzas. No mola nada. Al final me escapo a la derecha por una travesía no muy difícil pero bastante expo y con ambiente (V sup), para seguir por terreno más compacto y limpio. Voy siguiendo un espolón, pasando a veces a la canal de su derecha cuando se pone muy compacto. Mosquetoneo un parabolt, que me indica que vuelvo a estar en la vía, y poco después monto reunión, con los brazos bien cargados, y la cabeza también.

En otros 25 m llegamos a un hombro, es el fin de las dificultades. Reconozco el terreno, por aquí salimos ensemble Carlos y yo tras escalar los Líquenes Rojos. En un par de largas tiradas con algún paso aislado más difícil nos plantamos en la arista, muy cerca de la cima del Zorrolitza. En un momento hemos visto a nuestra izquierda un parabolt, del último largo de la Aintzindariak, supongo. Pero vista la hora decidimos seguir hasta la cima. Los días son ya cortos en noviembre, y hemos perdido demasiado tiempo con los embarques y las dudas.

Hermosas vistas desde la cima, pero no hay tiempo para relajarse. La vez pasada descendimos tras un largo pateo hasta el collado de Larrano, pero por suerte esta vez iremos más rápido, por la canal pedrera que arranca justo tras la cima. Encontramos en ella dos rappeles montados, bien sólidos y visibles. Pero el último muro habrá que destreparlo, y todavía daremos unas vueltas buscando una bajada más o menos cómoda bien a la derecha según miramos la pared.

En fin, una hermosa jornada en la montaña. Seguiremos explorando la zona, pero la verdad es que con un croquis tan minimalista no es de extrañar que esta vía no se repita, y en consecuencia que en algunas zonas se la coma la vegetación. Con un poco más de información y de material para marcar la vía las cosas serían distintas. Una pena. Y en general esto es un poco extensible a todo Atxarte. Parece mentira que una zona tan potente como esta no tenga una guía de fundamento, pero así es, ni la hay ni se la espera. Una pena.

Zorrolitza, 1017 m “Aintzindariak”, 300 m, 8 largos, MD inf, 6ª.

Patxi Aiaratik



 

Al amanecer

A por el diedro


Fantástico largo de V sup


 
Txingu en el diedro

Juan en el 2º largo, 3º en el croquis

Paso duro y antipático, 6a

Txingu mirándome volar ( de segundo)

Nuestra 2ª reunión

En la gran terraza

Embarcándonos

En pleno embarque

En el ensemble final


Cima de Zorrolitza




La canal de bajada


Dos rápeles a 60 m






lunes, 1 de enero de 2024

AGOSTO EN CHAMONIX 1 Le Brévent, via Frison-Roche

 

 

Le Brévent

En el último largo de la Frison Roche

AGOSTO EN CHAMONIX 1

Le Brévent, via Frison-Roche

 

Llega agosto y me planto en Chamonix… Las ganas pueden más que la pereza y la incertidumbre, pues esta va a ser mi salida más atípica en muchos años. El viaje lo haré en solitario, y allí espero encontrarme con un par de fichajes contactados en un foro de montaña.

Por lo pronto, para hacer la conducción más llevadera, divido el viaje en dos etapas y me desvío un poco para visitar bajo la lluvia la catedral románica de Autun. Al día siguiente las nubes se van abriendo mostrando una ligera nevada por encima de los 2500 m sobre los relieves de Chamonix. El primer vivac en la campa junto al río (Txingu ya sabe…) es más bien frío, y tendré que echar mano del saco de plumas.

En el parking junto a la Piedra de Orthaz me encuentro con Papila, que al final se ha retrasado un día. El otro chico, Javi, valenciano de treintaytantos años, también está por allí, pero ya tiene plan para los próximos días. Piensan ir en cordada de tres a la Innominata, y mañana se plantean subir a la Aig. du Midi y escalar en alguno de los satélites del Tacul  para ir aclimatando, pese a las previsiones de frío y fuertes vientos.

Vista la meteo, nosotros optamos por esperar un poco más antes de gastar los 75 € del teleférico. Papila me propone una zona de escalada en pared al norte del valle, pasada la muga suiza. Es cara sur, y hay buenas vías de unos 8 largos. Pinta bien para empezar.

Para allá nos dirigimos en la furgo de Papila con la idea de pasar un par de días hasta que las temperaturas suban y el viento amaine. Pero según entramos en Suiza, pasado el Col des Montets, la palanca de cambios de la furgo empieza a moverse como si estuviera suelta. A duras penas, casi sin poder meter las marchas, logramos retroceder y volver a Francia, y allí iniciamos las primeras gestiones de lo que se convertirá en una carrera de obstáculos que solo culminará una semana después, cuando Marcos, otro amigo que se convertirá en el tercer mosquetero de la cordada, logre él solito arreglar la furgoneta. No sin antes superar más pruebas que Hércules, a base de llamadas al seguro, discusiones con gruístas y mecánicos, visitas a concesionarios, compra de piezas y bricolajes varios.

¡Ni se os ocurra quedaros tirados en Chamonix en agosto! Resulta que es habitual en temporada alta que los mecánicos del valle y alrededores se nieguen a mirar ningún coche, y las listas de espera andan entre las tres y cuatro semanas. El desinterés de gruístas y mecánicos es exagerado y el trato bastante borde. Por suerte, también topamos con gente con ganas de ayudar, que nos permitió identificar las piezas fastidiadas y conseguirlas con rapidez. O los chavalillos de una carpintería que nos dieron el cable que necesitábamos para hacer con cinta americana un apaño que nos permitió llevar la furgo del depósito de la grúa hasta nuestro “campo base” en Champex. Y por supuesto, nos encontramos con Marcos, que fue el que deshizo el entuerto.

Arreglar la furgo nos llevará (es un decir, le llevará a Marcos) una semana. Aunque por suerte tendremos la ocasión de intercalar las sesiones mecánicas con sesiones de escalada. Pero en cualquier caso, sí que condicionará bastante nuestra actividad. Esa primera semana se instaló un buen anticiclón, y tras la reciente nevada hubo buenas condiciones en altura para aristas de envergadura, como la Innominata, o la travesía Rochefort-Jorasses. Por desgracia, rápidamente contraatacarían las olas de calor, degradando las condiciones. Al menos siempre nos quedará la roca. Y como algunos ya sabéis, escalar en roca en Chamonix es una maravilla.

…………………

Aun estamos junto a la furgo, esperando a la grúa a la altura de la Piedra de Orthaz. Al menos hay una mesa de picnic a unos 30 m, en una campa junto a la carretera. Allí pasaremos la noche al amparo de un abeto, bastante movida por cierto. Parece mentira la de tráfico nocturno que hay por aquí, y el ruido que mete.

Total, que allí estamos cuando recibimos la visita de Eva y Marcos. Eva es una vieja amiga de Papila, directora de la revista Desnivel por más señas. Lleva ya un par de días en Chamonix con su hijo adolescente, en casa de su exmarido, Carlos, que casualmente vive en Champex, a 200 m de nuestro vivac. Carlos es guía de montaña, chileno, y vive y trabaja a caballo entre Chamonix y Chile. El chaval, tras años sin mostrar especial interés, anda ahora muy motivado con la montaña,  y esa es la razón del reencuentro familiar. Piensan hacer actividad prácticamente a diario.

Marcos es un amigo de Ana, que no pareja. Un personaje muy interesante  que ha dejado de lado la escalada durante bastantes años para dedicarse a la crianza de sus hijas.  Ha dejado a la familia en Málaga para retomar la actividad esta semana, haciendo cordada con Eva, Carlos y el chaval. Pero entre otras muchas facetas que merecerían ser relatadas, Marcos resulta ser un manitas que sabe bastante de mecánica, y durante la próxima semana lo dará todo para arreglar la furgo de Papila. Hazaña que lo convertirá por derecho propio en el tercer componente de la cordada.

Y de Papila qué decir… Uno de los personajes imprescindibles de la escalada en la península, desde sus inicios pedriceros con Gálvez hasta sus incontables aperturas en Ordesa, Peña Montañesa, y últimamente en Urriellu. Todo un carácter, a la vez arisco y entrañable,  y  todo un privilegio compartir cuerda y batallitas con él.

Entre otras cosas, Papila está en Chamonix para visitar a su hija Lucía, que está currando de guía en el valle. Una "mala bestia” autora entre otras cosas de la 1ª femenina invernal española a la norte del Eiger, hace un par de años, y que acaba de ascender la Supercanaleta al Fitz Roy. A Papila le preocupa un tanto la querencia que la chica muestra hacia el salto base con traje de alas, o a los descensos  en ski-parapente. A lo que ella responde señalándole a su padre sus numerosos solos… En fin, esta es la compañía con la que estaré estos días.

Total, que Eva y Marcos van a escalar mañana al Brévent, nos proponen acompañarles y nos apuntamos. Carlos no viene, le toca trabajar, pero nos recomienda no madrugar pues la mañana será fría. El chaval se toma el día de descanso, así que seremos dos cordadas.

La pared del Brévent se ve airosa y atractiva vista desde el valle. Está unido al valle por un teleférico (38 €), y es de allí de donde despegan las decenas y decenas de parapentes que llenan el cielo de colorido cuando las condiciones lo permiten. Por cierto que más adelante me encontraré al azpeitiarra Gorriye con su mujer, ambos llegados al valle también para volar.

Aunque el gneis de estas paredes de las Aiguilles Rouges no sea tan atractivo como el granito de altura, la orientación sur y sus fantásticas vistas hacia el macizo del Mont Blanc las convierte en zonas bastante populares, en las que hay mutitud de vías antiguas y modernas. En concreto, la vía más clásica y repetida del Brévent es la Frison-Roche. Pensaba que se trataría de la vía original, abierta por el famoso escritor-periodista-escalador-aventurero, pero no. Es una vía moderna, abierta en el 2000 en homenaje al autor de “Primero de Cordada”.

Muchas veces, ojeando croquis, había pensado que estaría bien escalarla, y resulta que ahora aquí estamos, saliendo del teleférico, mientras Eva nos muestra el restaurante en el que se pasó un verano currando hace tantos años.

La aproximacíon a la vía es un tanto curiosa. Saliendo de la estación superior del teleférico, a 2510 m, en lugar de subir, bajaremos en cosa de 15-20 min a la base de la vía, primero por pista, y luego pasando un colladito y por una pedrera. Como era de esperar en una vía tan clásica, hay alguna cordada por delante, y vendrán otras por detrás. Pero no es problema. Al sol la temperatura es agradable, y la vía no es demasiado larga.

Con sorpresa y cierta decepción descubrimos que la vía está generosamente equipada, convertida en love-climbing. Aparte de esto, es una línea lógica e inteligente que supera la pared en cinco bonitos largos con algún pasito duro. El gneis no tiene la adherencia del granito, y a veces está bastante lavado. El diedro del 4º largo es un buen 6ª, atlético en bavaresa, aunque muy bien protegido. Tras 4 largos llegamos a una buena repisa y la seguimos hacia la izqda, bajo el último escalón de la pared. De allí arrancan varias líneas, entre ellas la nuestra: un hermoso diedro vertical de V/V sup que tendré la suerte de liderar. Un placer recorrer este largo tan estético y de cómoda protección. La vía está totalmente equipada, pero nos damos el gustazo de escalarla con un juego de friends y fisus con lo que se evita chapar muchos químicos.

Y enseguida estamos de nuevo en el teleférico, felices tras una escalada gozosa y recomendable, pero a la vez un tanto preocupados por la furgo. De momento está en Passy, a 30 km de Chamonix, en el parking de un mecánico que no tiene ninguna intención de echarle un vistazo hasta dentro de un mes. Pero ahora no hay nada que podamos hacer, más que disfrutar del paisaje y de las visión de las cimas recubiertas de nieve resplandeciente, de un blanco inmaculado y brillante como no se había visto en verano desde hace varios años.

Brévent, 2510 m, via Frison-Roche, 200 m, 5 l, 6ª.

Patxi Aiaratik




 



El precioso diedro final





Marcos, Eva y Papila, los 3 mosqueteros

martes, 28 de noviembre de 2023

VIAS DE OTOÑO 1 Ogoño e Itxina

 

Escalando en Itxina


VIAS DE OTOÑO 1

Interrogazioa, Ogoño, y Urrukutxumun, Itxina

El otoño trae consigo sus rutinas y sus oportunidades. Se abre la veda para escalar en las zonas protegidas por nidificación de rapaces y carroñeras, así que hay que apresurarse en visitar esas zonas limitadas el resto del año.

El 16 de septiembre, el primer día hábil, quedamos Gontzal, Juan y yo para ir a Ogoño. Encontramos el parking abarrotado, y las paredes llenas de cordadas, se ve que para venir aquí hay que madrugar más…

Juan tenía en mente una de las escasas vías factibles que aun nos quedan por hacer, Interrogazioa. Habrá que esperar un rato pero al final podremos recorrerla. Son cuatro largos equipados de V-Vsup, con un paso de 6ª+ en el tercero, muy duro, por cierto, pero acerable. Los dos primeros largos siguen una evidente fisura-chimenea que exige una escalada a veces laboriosa para su grado. A la salida de la 2ª reunión está el paso duro, corto pero intenso, y el 4º largo es una mera formalidad. No está mal para empezar la temporada. Por desgracia, se nos olvidó la cámara.

Echamos un pincho en el chiringuito de la playa y nos despedimos. Esta tarde he quedado con Txingu e Unai, que van a dormir en casa para escalar mañana juntos en Itxina, otra de las paredes otoñales.

Bueno, esa es la idea… Pero a poco de encender la barbacoa se desencadena una tormenta que nos obligará a degustar chorizos y costillas dentro de casa, pues las chaparradas no dan tregua. La cosa pinta mal, la verdad. Difícil será que una pared tan tumbada como la de Itxina se seque para mañana por la mañana.

Sin embargo, en el parking de Urigoiti el suelo está seco, y la lejana pared parece seca también. Igual resulta que la tormenta no llegó hasta aquí. Pero hay que apresurarse, pues hoy también se esperan tormentas a las 15:00. La vía elegida es Urrukutxumun, la última que me queda de las cuatro abiertas hasta ahora, y la más lejana del parking. Como de costumbre, nos liaremos en la primera parte de la aproximación, hasta el nacedero de Sintxita, y no podremos evitar un tramo de pinchos y otakas. Total, serán unas dos horas de pateo con el embarque. Nos costará localizar el arranque de la vía, pues el primer parabolt está tan alto que cuesta verlo, y al final empezaremos a escalar a eso de las 11:00.

La verdad es que se les coge gusto a estas vías de Itxina. No es que sea un paredón, pero se esconden en ellas buenos largos de autoprotección, equipados de manera minimalista. Esta vía no será una excepción, sin embargo el terreno está un poco más tumbado de lo habitual, y uno echa de menos un poco más de verticalidad. La vía arranca con los dos largos más duros, con algún paso de 6ª, el primero por una bonita chorrera, y el segundo con un par de pasos de placa. Luego sigue un terreno más cómodo, uniendo placas, chorreras y bastantes tramos fisurados, muy bonitos pero muy tumbados, que no pasan de IV en general. La vía se sigue bastante fácilmente, pero hay que estar atento para localizar las reuniones, a veces bastante a desmano.

En 6 largos llegamos a una gran vira que seguimos ensemble durante unos 80 m hacia la derecha. Nos quedan dos largos de V para salir a la cresta, y los hacemos con el culo prieto pues la tormenta se acerca y empieza a chispear. Tras 3h y media , nos desencordamos y empezamos el descenso a paso ligero. Más nos vale salir de la arista. En efecto, la tormenta nos atrapa y en un momento estamos chirriados, y tan fríos que casi empezamos a tiritar. Desde un collado bajamos por terreno incómodo, mezcla de lapiaz y herbazal resbaladizo, hasta llegar de nuevo al canal que nos conduce a las mochilas primero, y al nacedero después.

Por suerte, para cuando llegamos al parking el cielo de nuevo se ha abierto, y los rayos del sol nos animan mientras picamos algo. ¡Hay que cambiarse de ropa, pues estamos calados hasta los calzoncillos!  Aunque se trata tal vez de la vía más floja de Itxina, además de la más fácil, siempre es agradable cambiar de aires y escalar en sitios no tan habituales.

Ogoño, Interrogazioa, 4l, 120 m, V-V sup con un paso de 6ª+. Equipada.

Itxina, Urrukutxumun, 8l, 290 m, IV-V con 3 pasos de 6ª. Semiequipada.

Patxi Aiaratik

 

Itxina, terreno tumbado pero escaladas interesantes

Aproximación por el canal

 



 



En el 7º largo, sobre la vira

 

Hay que espabilar, que viene la tormenta



 




Totalmente pelados, de perdidos al río...

PRIMAVERA EN EL ASPE Aspe (2643 m), Arista de los Murciélagos

    Tal vez el largo más bello, ascendiendo a la 2ª aguja, IV sup PRIMAVERA EN EL ASPE Aspe (2643 m), Arista de los Murciélagos Una se...