martes, 27 de octubre de 2026

 

 

Abraxas, 2º largo, 6a
La oscura cuarcita del Pico Torres

DIAS DE GLORIA… 2.

Pico Torres (2104 m), Abraxas.

¿Quién o qué es Abraxas, exactamente? En mi memoria se entremezclan lecturas sobre los gnósticos, Hipatia de Alejandría, el Incal de Jodorowski y Moebius, Demian de Herman Hesse, y aquellos misteriosos grabados que Hugo Pratt esbozaba en columnas y fachadas venecianas para engatusar a Corto Maltés, siempre presto a dejarse liar… Y de todo ello, ¿qué queda en claro? Una entidad semidivina, emanación del mundo de los arquetipos platónicos, creadora tal vez del mundo material… En cierto modo, un intermediario entre la tierra y el cielo.

Eso debe ser, sí, pues ahora mismo otra Abraxas clava sus raíces en los prados de la Cordillera Cantábrica, para conducirnos tal vez hasta tocar el cielo, allá en la cima del Pico Torres (2104 m). Y en el camino tal vez nos haga más sabios, como creían los gnósticos.

Pero no adelantemos acontecimientos. Por el momento seguimos en la Ermita de las Boinas, junto a Vegacervera. La jornada de la víspera fue tan larga como fructífera, y hoy nos cuesta madrugar. Además, compartimos vivac con una pareja de guipuzcoanos cicloturistas, y es agradable estar de charleta con ellos mientras desayunamos.

Para cuando nos plantamos en la entrada de las Hoces es media mañana y andaremos por los 30 ºC. En principio nos atenemos al guión. Hoy tocaría vía en otra de las grandes tapias del lugar, “Sangre, sudor y lágrimas”. Atravesamos el río, localizamos la base y Juan se ocupa del primer largo de V. Antes de llegar a la reunión los dos tenemos claro que con este calor hoy no es día para apretar, y menos a pleno sol. Más nos valía haber ido directamente a las vías del lado en sombra.

Repelamos y cambiamos de vertiente. Antes de que el sol nos obligue a abandonar escalamos una vía de dos largos en la Pared del Canal, la Paul McCartney, 70 m, V+, prácticamente equipada.

Hace demasiado calor, hay que replantearse la jugada. Ya podemos ganar altura para escalar algo más fresquitos. Por suerte, no estamos lejos del Puerto de San Isidro, y hacia allí nos dirigimos. Vivaqueamos en las ahora desoladas instalaciones de la estación de esquí Fuentes de Invierno, en el mismo lugar donde lo hice con Txingu en mi primera visita. Será con mucho el vivac menos bucólico de todos los que hecho en la Cordillera, pero en fin, al menos estamos cerca de nuestro objetivo.

El pico Torres (2104 m) es un airoso afloramiento de cuarcita en un macizo básicamente calcáreo, un joya exótica en el paraíso de la caliza. Sus oscuros estratos se apilan unos sobre otros, formando techitos y diedros en una pared no demasiado vertical, que exige una escalada de lo más curiosa. La roca, a veces muy compacta, no se presta demasiado bien al uso de material flotante, y este es uno de los alicientes de la escalada, que a veces requiere navegar metros hasta encontrar un seguro o un buen emplazamiento para cacharrear. A nuestro favor juega el que las dificultades son en teoría moderadas y abordables… siempre que seamos capaces de seguir el itinerario sin embarcarnos, pues en general las vías del Pico Torres están equipadas muy parsimoniosamente.

En mi primera visita, escalé con Txingu la gran clásica del lugar, la Directísima, a la izquierda de un enorme contrafuerte que divide la base de la pared en dos partes. Esta vez escalaremos a su derecha. Aproximaremos desde la Braña Torres, un par de km bajo el puerto en la vertiente asturiana, que ya conozco por ser también el acceso para el Pico Valverde. Flanquearemos la enorme mole caliza del Valverde por la derecha, para acceder a un Vallejo que nos deja en los rasos a los pies del Pico Torres. Algo menos de hora y media por una senda entre escobas y pedreras que siguiendo las indicaciones del blog “La Garafa” se encuentra bastante bien.

A cierta distancia de la base dejamos bastones y una mochila con litro y medio de agua y algo de comida, y nos acercamos a la tapia.

Aunque a grandes rasgos visualizamos el recorrido, la verdad es que una vez junto a la roca nos cuesta identificar la entrada. El terreno es un tanto confuso, y sin arranque evidente, podría entrarse por varios sitios. Finalmente me decido por un diedrito donde un par de friends me dan cierta confianza, para seguir luego por zigzagueando por placas muy compactas, donde no hay manera de asegurarse. El terreno no es difícil si tiras por lo más fácil, como yo hago. Al fin llego a la reunión, equipada, sin haber visto ni rastro del pitón que al parecer debía proteger la salida a la misma.

Pero bueno, estamos encarrilados. Juan se ventila el largo duro de la vía, una sección de 6ª bastante durita en placa de equilibrio, muy bien protegida con dos parabolts y un espit. Y como le sabe a poco lo encadena con el siguiente, un hermoso muro a navegar sobre presas a veces laterales o invertidas para superar o bordear pequeños techitos. Hay dos o tres pitones y un parabolt a la vista, pero hay que acertar con los movimientos y hay ciertas distancias. Yo creo que me lío en uno de los pasos, y para salir del apuro tengo que tirar de brazo en unos pasos que me parecen más de V sup que de V. La culpa es mía por ir como loco a por el parabolt…

Vamos, que en esta vía la intuición y la búsqueda del itinerario son básicas. No hay demasiados seguros, e incluso falta algún clavo de los que marca el croquis de las Neskalatzaileak (muy bueno por lo demás). Toca dudar, y a veces lanzarse sin tener muy claro hacia donde. Pero siempre con una dificultad moderada y que deja margen, con pasos de V. Y a cambio nos damos el gustazo de recorrer lienzos buenísimos y con ambiente en una roca de lo más especial.

En tres horas y cuarto o así estamos en la cresta cimera. El último largo también ha sido muy bueno. Unimos los largos 6º y 7º en una preciosa cabalgada de 55m de V, asegurados por tres pitones, dos spits y cuatro friends. Hemos pasado calor, pero ha sido buena idea volver a esta pared tan especial. En mi memoria, la Directísima me pareció como menos seria, más fácil de seguir, aunque tal vez sean cosas de la edad.

Llevamos 14 expreses, pero con 10 habrían sido suficientes. Cintas dobles para triangular las reuniones, y un buen surtido de fisus, micros y friends hasta el Camelot del 2, repitiendo el 0.75 y el 1.

Salimos de Abraxas, no diría yo que más sabios, pero teniendo cada vez más claro que estas son las escaladas que más nos gustan: solitarias y agrestes, salvajes y aventureras, como lo son los lobos y osos que aun pueblan estas fantásticas montañas…

El sol aprieta mientras descendemos la afilada y estética cresta de la ruta normal de la montaña. Hora y pico más tarde, estamos en la Braña Torres. De sus dos abrevaderos, uno está seco, y del otro mana un hilillo de agua. Los rasos estaban agostados, y no había ganado en la majada bajo el Torres. Ni mastines.

Es tiempo de volver. Pero aún quedan aquí vías interesantes. Quién sabe, tal vez si vuelven a alinearse los astros…

Abraxas, Pico Torres, 190 m, 7 largos, V (un tramo de 6ª)

Patxi Aiaratik

Aproximación en Vegacervera
Sangre, sudor y lágrimas. Vegacervera

 

 


Braña Torres



La mole del Pico Valverde



Abraxas, primer largo

Llegando a la primera R

2º largo, 6a

Los techitos del tercer largo



Nuestro tercer largo, el 4º del croquis






El último largo, también buenísimo


Llegando a la cima del Torres



Estético descenso por la normal



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