sábado, 5 de octubre de 2024

DESPUES DE LOS ANDES… 1 Picos de Europa, agosto del 2024

 

En el 5º largo de Atxarte Bizirik
Festival de canalizos

 

DESPUES DE LOS ANDES… 1

Picos de Europa, agosto del 2024

 

A la vuelta de Bolivia, la verdad es que ando con ganas de calzarme los pies de gato, así que rápidamente ato una salida con Juan hacia Picos de Europa. No es que quiera ir de sobrado, pero hace tiempo que me cuesta imaginar planes de escalada en roca que me ilusionen  y sean factibles en el sector del Pirineo Occidental más a mano. Son  ya muchos años enredando por ahí.

En cambio, siento que allá hacia el oeste aun quedan decenas de vías, paredes y valles por recorrer, prácticamente a la misma distancia. Llevo ya varios años explorando la cordillera Cantábrica con la guía de Adrados y sus “Escaladas selectas” como libro de cabecera, y siempre vuelvo satisfecho.

Para esta visita elegimos una gran clásica, que curiosamente no aparece en la selección de Adrados: la integral Cabrones-Cerredo, recorrido de aristas de escasa dificultad pero al parecer de gran belleza. Así podremos regresar al Jou Negro, que tanto nos impresionó el verano pasado. Y además vivaquearemos en el Jou de los Cabrones, junto al refugio Lueje, tal vez el más remoto de Picos, que Juan aun no conoce.

Es la última semana de agosto, y las temperaturas se mantienen suaves. Ascendemos  en coche hasta Pandébano (1000 m) sin mayores problemas, lo cual es todo un logro, pues mi coche está en las últimas. Parece que hay mucha gente en la montaña, nos cuesta bastante encontrar plaza libre. Hay cosa de 60 o 70 plazas desperdigadas en la subida, debidamente señalizadas, y el acceso está controlado. Si se llenan las plazas, se cierra el acceso, y al que no aparca donde se debe le cae multa.
Tras encontrar parking y organizar las mochilas, nos ponemos en marcha. Llevamos el material habitual para vivaquear y escalar (12 expreses mas cacharrería), y comida para tres días. Además de la mochila de porteo, llevamos cada uno otra de ataque que vendrá muy bien.

Tres horas y pico de subida relajada pero constante nos separan  de la Vega de Urriello (1950 m). Esta vez el cielo está despejado. Nos cruzamos con mucha gente que baja del refugio, bastantes de ellos guiris. Pero también los hay que suben. Una pareja francesa lastrada con descomunales mochilas rebosantes de chatarra nos deja atrás con facilidad. Esta juventud…

Ya en la Vega, nos instalaremos en el mismo vivac del verano pasado. Y seremos acosados por el mismo sagutxo (¿o tal vez uno de sus hijos?) del año pasado. El bicho es de lo más atrevido y descarado, y habrá que colgar toda la comida de un desplome, con la ayuda de un fisurero, como el año pasado.

Por lo demás, el refugio sigue inaccesible, y los alrededores están petados de tiendas y gente, algunos con sus perros. Como para que los sarrios se acerquen… Este año parece haber más meneo en la cara Oeste. Vemos cordadas en la Murciana, y a la mañana siguiente habrá cordadas en la Rabadá, Leiva, Directísima, Gizon berri bat naiz… Como de costumbre, las últimas luces tiñen de naranja la cúspide del Picu. Aunque no es que sea precisamente un lugar bucólico, un vivac a los pies del Picu sigue siendo una experiencia que vale la pena, sea uno escalador o no.

……………….

El año pasado, de camino hacia Torre Cerredo, pudimos apreciar el atractivo de la cara Este de la Torre Arenera. Hoy la idea es mover el vivac hasta el Jou de los Cabrones, escalando de paso en esta pared situada a mitad de camino entre los dos refugios. Así que a eso de las 9h, con la mochila de nuevo bien repleta abandonamos Urriellu. Vamos bastante lastrados, cada uno portea 2´5 l de agua. Por suerte, la sombra nos acompaña hasta casi la Brecha de los Cazadores. De nuevo mucha gente pateando, y muchos guiris.

En cosa de hora y media llegamos a la Horcada Arenera (2230 m). El año pasado fue aquí donde nos desviamos para escalar el espolón norte del Cerredo, y marchamos otra hora y pico para llegar al Jou Negro. Ahora en cambio nuestro objetivo está aquí mismo, solo hay que perder un poco de altura y bordear la pared. Según nos acercábamos a la Horcada, teníamos a la vista la hermosa cara Este de la Torre Arenera, resplandeciente al sol matinal. Los rasgos característicos de la pared, la repisa oblicua que la corta son bien reconocibles. Ubicamos nuestra vía con facilidad, y de hecho descubrimos la presencia de una cordada en su base.

Sí, no hay duda, es una bella tapia, que quizá por su modesto desnivel (unos 200 m) fue injustamente abandonada en la época de las grandes clásicas. Hasta que la mirada experta del incombustible Pedro Udaondo, en compañía de Koldo Orbegozo, puso fin a su olvido en 1996. En sucesivas salidas, ambos abrieron hasta cuatro vías en la pared, de la que al parecer la más repetida y bella es la primera, “Atxarte bizirik”, nuestro objetivo del día.

Escondemos los trastos en un vivac junto a la Horcada, y sustituimos las mochilas de porteo por una mochilita de ataque. A eso de la 11 h Juan arranca con los primeros metros. La otra cordada está un par de largos por encima, al final no les atraparemos. Tres horas más tarde, estamos los dos en la cima de la 2ª Torre Arenera.

¡Qué hermoso viaje! ¡Qué pena que la vía no sea un poco más larga! Roca de calidad, recorrido inteligente, y equipamiento acorde con el carácter de estas montañas salvajes. Las reuniones están equipadas, en los largos más cómodos algún pitón indica el recorrido, y cuando el terreno se pone más serio o compacto aparecen los parabolts. Pero también hay que cacharrear, y tener un poco de intuición para seguir el itinerario.

Tras dos largos relativamente cómodos, el tercero abandona la repisa diagonal por un diedro que muere en una placa. Un paso muy bien protegido, pero muy duro, permite ascender los primero metros de la placa. ¿6ª+, 6b? A saber. Pero por lo menos no es obligado, puede trampearse con facilidad.

El siguiente largo nos regala una sección plaquera, una sucesión de pasos muy bonitos pero no muy evidentes, entre adherencias y oposiciones. Un 6ª de nuevo muy bien protegido por tres parabolts. El largo finaliza por unos canalizos que nos irán preparando para lo que viene. La reunión en una repisa, bastante a la derecha de la línea que íbamos siguiendo.

El 5º largo es sin duda el más bueno y estético, y a la vez el más obligado y comprometido. Desde la reunión se vuelve a la izquierda protegido por un parabolt para internarse en unos evidentes y estéticos canalizos que ya no abandonaremos hasta la reunión, 40 m más arriba. La dificultad no es excesiva, V-V+, pero como ya sabéis lo que habéis andado por esos terrenos, hay que progresar con tiento y tranquilidad para elegir los canalizos adecuados, tanto para escalar como para protegerse. Los friends no entran a caldo en cualquier parte, y a veces hay que echarle un poco de decisión, y estar dispuesto a subir unos cuantos metros antes de localizar el emplazamiento adecuado.

En total, serán 6 largos que recorreremos en unas tres horas. La vía es rapelable, pero resulta mucho más cómodo y rápido descender por la otra vertiente con un fácil destrepe. Desde la cima, echamos un vistazo a la larga cresta que une las Torres Areneras con el macizo del Albo, cabalgada que permite el acceso a otra cima bastante aislada y poco visitada. Tal vez para otra visita. Hacia el este, algo más lejos, el cordal Cabrones-Cerredo dominando el Jou Negro. Mañana lo veremos más de cerca.

En menos de media hora estamos otra vez en la Horcada Arenera, prestos para reanudar la marcha. Reorganizamos la mochila, y en poco más de una hora estamos en el Jou de los Cabrones. Tenemos tiempo de sobra para instalar el  vivac y visitar el refugio. Este sí es más acogedor, por suerte. El guarda nos explica con detalle cómo aproximar a la arista del Pico Cabrones, y luego holgazaneamos tomando un café, mientras la tarde va cayendo y las vertientes oeste de las Torres Areneras y el macizo del Albo se tiñen de rojo.

Tras la afari-merienda, nos apresuramos a ascender a la cercana collada del Agua, 100 m por encima del refugio, y junto con otros montañeros asistimos a una impresionante puesta del sol sobre el macizo occidental…

Cara Este de la Torre Arenera (2430 m) “Atxarte bizirik”, 175 m, 6 largos, MD, Vsup/6ª obligatorio.

Patxi Aiaratik

 

Crepúsculo sobre el mazizo occidental

Vertiente Oeste de Torres Areneras y Albos





Pico de los Cabrones desde el ref Lueje


Cresterío Cabrones-Cerredo sobre el Jou Negro

Peña Santa

Mirando hacia la cresta del Albo




40 m de canalizos


Un largo estético y buenísimo, V sup



Iniciando el 5 largo, el largo clave.


Llegando a la 4ª reunión


Un paso muy duro

Atxarte Bizirik, tercer largo


Primeros pasos en la vía

Llegando a la Horcada Arenera


Torre Arenera, cara E



Amanecer en el Neveron de Urriellu



Urriellu


Torre Arenera y Albos desde Terenosa

jueves, 22 de agosto de 2024

PRIMAVERA SOLITARIA 4 Gran diedro de Peña Ruaba

El gran Diedro de Peña Ruaba



PRIMAVERA SOLITARIA 4

Gran diedro de Peña Ruaba

 

Tras las excursiones en solitario, una escalada en compañía de Pablo y Juan para despedir la primavera.

Un fin de semana fresco y lluvioso nos conduce una vez más a Riglos. Al otro lado del Gállego, la línea más evidente de Peña Ruaba llega años esperándonos. Es el Gran Diedro, bien visible desde la carretera según te acercas a Murillo. Una vía abierta por Montaner y Bescos en el 62, cuando se escalaba con cletas, pitones y tacos de madera. Tras años relativamente olvidada, fue restaurada en 2017 por Juan Carlos Castaño. Ahora es una  vía semiequipada de la que se habla muy bien, aunque al parecer muy expuesta a los vientos.

Por la noche el viento  zumba de lo lindo... A la mañana parece amainar,  y nos acercamos a ver.  No tengo muy claro que acertáramos con la aproximación, pero en fin, aquí estamos al fin, en la base del gran diedro. A nuestra derecha, una cordada en "Abrazo al vacío", otra de tantas vías sobreequipadas de "Sueño Vertical".

El diedro se ve impresionante, verticalillo en su primera parte e incluso desplomado en algún tramo. Una curiosa pátina de líquenes rojizos le da un aspecto peculiar, pero como comprobaremos no afecta a la escalada. Me cargo de cacharros y arranco. Tras 20 m o así por un contrafuerte tumbado, un parabolt me indica cuando hacer travesía para entrar en el diedro. El diedro está fisurado, los cacharros entran de cine, y entre ellos, algún pitón y algún parabolt el largo se protege muy bien. Pero la escalada es finilla, un buen 6a. Una pequeña travesía me lleva a la reunión.

Como vamos tres continúo de primero. Otro buen largo de 6a, al comienzo por la fisura y luego superando una panzita en diagonal  a la izqda (parabolts).  Alcanzo una vira, y de nuevo en travesía a la derecha llego a la reunión. Cómodamente instalado, aseguro y observo a mis compañeros. A dcha e izqda, desde sendas entostas, dos buitres nos contemplan indiferentes. Parecen jóvenes del año.

Desde esta repisa el diedro se pone vertical, y luego desploma. Hay una buena fisura, y buenas sabinas donde agarrarse, pero el largo promete ser atlético. Juan se pone en cabeza. Asciende con seguridad, mosquetonea algún parabolt, enhebra la sabina y entra en la zona desplomada. Un friend, otro parabolt, y al parecer otra sección difícil para llegar a la reunión. De segundo, compruebo que en efecto hay que apretar. Estaré en un tris de pararme a reposar, pero los ánimos de Juan me ayudan a pasar en libre, seguido por Pablo. Finalmente nos parecerá más un 6b que un 6b+, pero en cualquier caso, un buen 6b.

Sigue Juan por el diedro en otro largo de V sup, muy bonito y no tan vertical, pero donde lo pulido de las presas de pie hace que no bajemos la guardia. Da la impresión de que a veces por aquí debe correr mucha agua.

Y por fin, el terreno tumba. Nos quedan 4 largos más fáciles,  algunos un tanto desnaturalizados por la cercanía de "Abrazo al Vacío". Una pena. Pablo nos conduce a la cima de la pared por un tramo común al espolón NE que recorrimos hace unos años. Hermosas vistas de los Mallos al otro lado del río, y de las cordadas que ascienden por el espolón Fuertes.

Una muy buena escalada, sobre todo los primeros cuatro largos.  La roca es muy buena, y la escalada tiene ambiente, aunque finalmente no hay que cacharrear tanto. Rodeados de tantas vìas sobreequipadas, son de agradecer restauraciones como estas, que no alteran el carácter de las vías. ¡Muy recomendable!

Y así termina esta primavera, con todo listo para un verano que traerá nuevas aventuras, espero, en montañas más elevadas.

Patxi Aiaratik

 



Cordadas en el espolón

Largazo de Pablo





4º largo








En el largo clave, 6b/6b+




2º largo





En el primer largo




Entrando en la fisura

    Abraxas, 2º largo, 6a La oscura cuarcita del Pico Torres DIAS DE GLORIA… 2. Pico Torres (2104 m), Abraxas. ¿ Quién o qué es Abraxa...